S ufrir de acné no es una buena noticia para nadie. Y más si está generando consecuencias estéticas. Detener sus efectos puede estar en tus manos. El acné se genera, debido al aumento en la producción de grasa por parte de las glándulas sebáceas, la cual tiende a liberarse sobre la piel, causando obstrucción en los poros. El resultado es la aparición de granos o espinillas.
Generalmente, el problema tiende a manifestarse durante la adolescencia, debido a que en esa etapa se incrementa la actividad hormonal en el organismo. Este proceso estimula la actividad de las glándulas sebáceas, generando más grasa.
No obstante, las estadísticas reflejan que una de cada 20 mujeres adultas puede ser también víctima del acné.
¿Qué lo genera?
Entre las principales causas que lo provocan se encuentran el aumento hormonal durante la adolescencia, los cambios hormonales durante el embarazo, los factores hereditarios, así como el maquillaje grasoso.
Si bien el acné no atenta contra la salud, puede representar un problema estético cuando deja cicatrices. En esos casos, se recomienda que te sometas a un tratamiento dermatológico lo antes posible. El mismo estará dirigido a sanar los granos o espinillas, a evitar que se formen nuevas erupciones cutáneas y a prevenir las cicatrices.
Cuida tu piel
El trato que brindes a tu piel contribuirá a reducir los efectos del acné. Por eso, debes lavar tu rostro con delicadeza, utilizando un paño suave en la mañana y en la tarde. Evita restregar la piel para no empeorar la situación.
No aprietes o pellizques las espinillas, para impedir que las cicatrices o manchas obscuras aparezcan en tu rostro.
Elige un maquillaje que no contenga grasa. Busca las palabras no comedogénico en la etiqueta. Esto significa que el maquillaje no te tapará los poros.
Lávate el cabello con periodicidad. Si lo tienes graso, deberás lavarlo a diario. Esto evitará la acumulación de grasa sobre tu rostro.