Querida María:
Yo terminé con mi novio, con el que anduve año y medio, porque su carácter casi violento me hacía sentir miedo, imaginando que con el tiempo podía empeorar y convertirme yo en otra mujer sometida a cualquier tipo de sufrimiento doméstico. El caso es que a la empresa donde trabajo también llegó el hermano de él, y nos hemos hecho buenos amigos debido a que coincidimos en gustos y formas de pensar. Nosotros nos tratamos muy poco cuando el hermano y yo éramos novios porque él estudiaba en otro país, por lo cual realmente hasta hoy nos estamos conociendo. Es un hecho que existe una fuerte atracción entre nosotros. Sin embargo, cuando pienso que, aunque con una personalidad totalmente opuesta a la del hermano, él pudiera tener el mismo temperamento, no puedo aceptar que iniciemos una relación sentimental. ¿Qué me sugiere usted al respecto?
Perla de Oriente.
Estimada Perla de Oriente:
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