Tomados de la mano, y sin escatimar muestras de cariño, el príncipe Guillermo y su prometida, la condesa Stéphanie de Lannoy, dieron un paseo por los jardines del palacio ducal tras la recepción oficial que sirvió para presentar oficialmente a la novia del hijo de los Grandes Duques a las autoridades más importantes de Luxemburgo.

“Estoy muy orgulloso de presentar a mi novia a Luxemburgo”, fueron las primeras palabras del heredero, a la prensa nacional e internacional allí congregada.

“Para mí es una gran alegría”, añadió la condesa, vestida totalmente de rojo, que lució orgullosa su anillo de diamantes.

Stéphanie también aseguró estar entusiasmada con la idea de conocer Luxemburgo y confesó que ya ha empezado a aprender el idioma luxemburgués.

“Tengo un profesor muy eficiente”, declaró la condesa mientras su prometido mostraba una gran sonrisa y le dedicaba un tierno beso en la mejilla.