Dedica un día de la semana para pelar y cortar cebolla, ajo, perejil, puerro, y otros vegetales, para después conservarlos por varios días en recipientes de plástico o bolsitas de congelación.
Cuando una receta requiera de esos ingredientes solo debes sacar la cantidad necesaria sin descongelar.
Podrías caramelizar la cebolla y después guardarla en frascos de cristal en la refrigeradora.
Una vez en el frasco y con buenas tapaderas, las puedes poner a baño maría (meter los frascos cerrados en un recipiente con agua hirviendo) durante unos 10 minutos.
Para ahorrar tiempo en la cocina puedes preparar una buena cantidad de refrito de ajo, cebolla, puerro, pimiento, tomate, y otros vegetales, y una vez hecho lo pasas por la batidora y lo reservas dentro de la refrigeradora para usar después.
Esto lo puedes congelar y depositado en recipientes o bolsas de congelación con la cantidad necesaria para un uso y utilizarlo en cualquier receta. Prueba y verás que tienen resultado.

De este modo, de que cuando una receta requiera de ellos, solo debes sacar la cantidad necesaria y sin necesidad de descongelar añadirlos sobre el aceite para preparar los refritos.

Podrías incluso caramelizar la cebolla y después, guardarla en frascos de cristal en la refrigeradora.

Si además, una vez en el frasco y con buenas tapaderas, las puedes poner a baño maría (meter los frascos cerrados en un recipiente con agua hirviendo) durante unos 10 minutos, ya que de esta manera te aguantarían muchísimo más tiempo.

También para ahorrar tiempo en la cocina puedes preparar una buena cantidad de refrito de ajo, cebolla, puerro, pimiento, tomate, entre otros vegetales y una vez hecho, lo pasas por la batidora y lo reservas dentro de la refrigeradora para usar en un par de días o tres.

Además, esto lo puedes congelar depositado en recipientes o bolsas de congelación con la cantidad necesaria para un uso y utilizarlo en cualquier receta.

Con el caldo casero puedes hacer lo mismo, preparas un caldo natural de verduras, pollo o carne de res y una vez hecho y bien reducido y desgrasado, lo conservas congelado dentro de recipientes de plástico o bien, en bolsas de congelación de hacer cubitos de hielo y lo utilizas cuando tu receta te lo indica.