El cristal y el acabado en plata crean armonía con esta combinación. Pueden incluirse en accesorios o muebles medianos.

El negro y el blanco son opuestos por naturaleza: uno es la sumatoria de colores, mientras que el otro absorbe la luz. La elegancia de la contradicción es la que ha permitido que esta combinación permanezca vigente con el paso del tiempo y sea muy utilizada.

Durante este año, esta es una tendencia decorativa muy fuerte. El dúo compuesto por estos colores será el protagonista de espacios minimalistas muy simples, pero llenos de elegancia.

A pesar de ser dos colores opuestos, se pueden crear ambientes sobrios si se utilizan las proporciones adecuadas. Lo más conveniente es utilizar el blanco como tono base y pintar de este las paredes, pues aportará mayor luz y amplificará los salones. Una opción es aplicar diversos tonos de este color para crear un ambiente con mayor profundidad. El negro, en cambio, se utiliza en los muebles y accesorios de sala, baño e incluso de las habitaciones.