A los niños les gusta dormir con sus padres: les reporta seguridad, confianza y cariño. Pero desde el año de edad, lo mejor es que su hijo cuente con su propia habitación, esta puede ser cerca de la suya, pero cuanto antes se inicie el hábito de dormir solo le será más fácil adaptarse y ser independiente en esa área.
Las dificultades
Un problema surge cuando el niño llora o se niega a dormir solo, se levanta de su cama para ir a la de sus padres. Estos últimos acaban cediendo ante la presión de ver a su hijo llorar o cuando el cansancio es mayor, y no les representa, en ese momento, un mayor problema esta situación. Solo en ocasiones especiales, si el niño está enfermo, puede ceder, pero esto es perjudicial para su desarrollo, ya que no permite que el pequeño se vuelva independiente.
Cuando el niño tiene una pesadilla o miedo a la oscuridad, lo mejor es que esté con él mientras se le pasa el susto o se duerme, según el sitio TodoPapas.com. Pero esto debe ser siempre en su cama. No es bueno que cada vez que le ocurra algo, asocie el ponerse bien y recuperarse con la cama de sus padres, ya que esto le hará creer que solo allí estará a salvo.
Los padres deben ser conscientes de que sus hijos aprenden la independencia desde las pequeñas cosas, por eso es importante prestar atención.