Luego la soberana, aficionada a la competencia hípica, asistió al hipódromo a observar una carrera de caballos. Continuando sus festejos, la reina encabezó el domingo una flota compuesta por 1,000 naves en una barcaza real dorada por el río Támesis. Este ha sido uno de los acontecimientos más espectaculares.
La fiesta en honor de la reina, única monarca británica después de la reina Victoria en estar 60 años en el trono, continuó ayer. Unas 12,000 personas asistieron a un tradicional pícnic en el jardín del Palacio de Buckingham, residencia de la reina Isabel II en Londres, como parte de las celebraciones.
Por la noche hubo un concierto ante el Palacio de Buckingham, al que no asistió el esposo de la soberana, el príncipe de Edimburgo, quien horas antes de dar inicio tuvo que ser hospitalizado, lo que le impedirá acudir al resto de los actos del jubileo.
En el concierto participaron estrellas como Paul McCartney, Stevie Wonder, Kylie Minogue y Elton John, y contó con la asistencia de poco más de 10,000 personas elegidas por sorteo de entre 1.3 millones que lo solicitaron.