El hombre que te usa
El hombre que te adora
“Estás en buen camino si te llama todo el tiempo y te quiere ver. Sobre lo que debes estar alerta es sobre ir a citas de último minuto porque él no tenía nada mejor que hacer.”

Amuchas mujeres les encantan los hombres espontáneos. Pero cuidado, esa cualidad algunas veces puede prestarse a malos entendidos.

Sherry Argov, autora del libro “Por qué los hombres aman a las CABRONAS”, menciona este punto en su libro y prácticamente alerta a las mujeres para que sepan distinguir al hombre espontáneo que sabe darte lugar y al otro que lo hace por su conveniencia y que no te da el valor que te mereces como mujer, pues te ve simplemente como algo pasajero.

Argov asegura que es muy común que cuando una mujer tiene un sentimiento por un hombre (y viceversa) no distinga entre estos dos tipos hombre. Es decir, si tienes a un hombre espontáneo que te está usando como respaldo o si es espontáneo, pero te adora. Puede pasar en algunas relaciones de pareja que se van iniciando o, incluso, también puede darse en las parejas casadas: cuando el esposo nunca tiene tiempo para compartir en familia, o siempre dice que tiene que trabajar antes de darse una escapada en familia. Solo entérate de los dos panoramas que ilustra la autora y verás la diferencia:

“Algunas veces un hombre va a intentar conseguir boletos para algo en último minuto, o va a planear una sorpresa romántica. Es espontáneo, pero deja claro que tú eres su prioridad. Así que es inofensivo. Estás en buen camino si te llama todo el tiempo y te quiere ver”. Pero existe una contraparte. “Sobre lo que debes estar alerta es sobre ir a citas de último minuto o sobre recibir esas llamadas para hacer algo a última hora porque él no tenía nada mejor que hacer”, dice Argov. Si es así, la mujer no es la prioridad para él.

Uno de los tantos ejemplos que detalla la autora para mejor comprensión del tema es la típica “llamadita”. Primero tu novio te dice que está esperando que alguien lo llame para poder confirmar si podrá verte. Por ejemplo, te llama a las 5 de la tarde y te dice que todavía no se bañó, pero que ya va para el lugar acordado. Dos horas más tarde te vuelve a llamar y te sale con “Mi amigo X pasó por aquí”. Y te dice que va a salir un rato con él, pero que te quiere ver después. Regresa tarde y entonces es cuando quiere verte, aunque te pide que seas tú la que vaya a su casa.

A leguas, tu enamorado está jugando contigo, según lo que dice la autora, quien –como debería ser en todos los casos– es de la idea de que una mujer debe darse su lugar. “No importa cuánto quieras verlo, no vayas. Deberías de considerar seriamente no volver a verlo nunca más. Si vas, no te vas a volver más atractiva ante sus ojos, más bien estarás disminuyendo su atracción por ti”, culmina Argov.


El hombre que  te adora

Espontáneo.   Hace citas con anticipación, pero no significa que no pueda romper su agenda porque quiere verte de forma espontánea.


Primero tú.   Sus amigos se quejan de que desapareció de la faz de la tierra. Lo molestan, pero a él parece no importarle porque primero estás tú.


Dinámico.   De repente te dice que pidas permiso en tu trabajo para escaparse juntos y llevarte al cine o pasear fuera de la ciudad.


Lo motivas.   Está feliz de estar contigo. Todos sus amigos y familiares dicen que se ve más contento que antes. Lo que indica que tu compañía la tomará en serio.


Honestidad.   No se siente bien por tener que cancelar. Te llama en cuanto regresa de donde estaba porque no tiene nada que esconder y quiere que sepas que es honesto.


Felicidad.   Haría cualquier cosa por verte sonreír. Eso implica que busca siempre ser complaciente, busca la manera de hacerte sentir bien en todo aspecto.


En sus planes.   Casi siempre te ve cuando estás libre, a menos que haya un compromiso profesional o alguna circunstancia atenuante importante.


El hombre que  te usa

De la nada.   No sabes nada de él durante dos semanas y de repente te llama como si nada, te dice que quiere verte. ¿Será  que no tenía otra cosa que hacer y por eso te llamó?

Primero él.   Da prioridad a sus compromisos sociales con sus amigos de parranda. A ti te deja por último y siempre se excusa con que tiene algo que hacer.


Cero a la izquierda.   Planea viajes con sus amigos y nunca te pide que lo acompañes. Al no tomarte en cuenta, puede pasar que quiere mantenerte en el anonimato.


Se queja.   Cuando está contigo está molesto y siempre se queja de que no tiene tiempo para él. Que pasa muy ocupado y que se ha sacrificado por verte.


Autocontrol.   Te llama para cancelar los planes para esa noche. Más tarde, lo llamas y responde la contestadora. Al día siguiente te llama y te da una buena excusa.


Vividor.   Nunca te saca, ni gasta mucho dinero, pero bien que puede pedirte un préstamo, y cuando te das cuenta, le estás pagando sus estudios, comprando ropa o mucho más.


Sin tiempo.   Le dejas saber que vas a estar libre cierta noche del fin de semana. Pero, aunque trabaja durante la semana, no hace tiempo para verte.