Ayer finalizó uno de los períodos claves y más esperados del año en el mundo de la moda. Durante los cinco días que duró la semana de alta costura, París volvió a ser el escaparate para los diseños más llenos de glamour, detalles y lujo que, ciertamente, solo unos pocos pueden costearlos, pues, según el sitio 20minutos.es, solo 3,000 mujeres en el mundo pueden comprar un vestido de alta costura y solo 1,000 son compradoras asiduas.
La encargada de inaugurar los desfiles fue Donatella Versace, con una colección muy sensual llena de vestidos y faldas en chifón con amplias aberturas. Luego Raf Simons cautivó con diseños sobrios y elegantes que fueron su debut para Dior. Otro destacado fue Elie Saab, quien presentó vestidos de ensueño ultrafemeninos.