Querida María:
Hace algunos años un muchacho que andaba pretendiéndome abusó de mí porque no le hice caso. Yo tenía 16 años y eso me dejó muy mal hasta en los estudios y terminé el bachillerato con notas bien bajas, lo cual mis papás no podían explicarse porque siempre había ido entre las primeras estudiantes. Muchas veces tuve la intención de decirles a ellos lo que me había pasado, pero siempre me faltó valor. Lo que quiero contarle es que ese muchacho me ha buscado para pedirme que lo perdone y que le dé una nueva oportunidad de demostrarme que me quiere sinceramente, dice que después de lo que cometió conmigo empezó a frecuentar la iglesia y que ahora es un hombre con valores morales bien claros, ya terminó su carrera, está trabajando y está decidido a hablar con mis papás sobre sus sanas intenciones conmigo. Dentro de mí pienso que estaría dispuesta a que nos tratemos, pero me detiene saber que por causa de su abuso se me amargó la vida. Mi mamá es una mujer muy comprensiva pero no me imagino cómo será su reacción si decido contarle mi experiencia.
Estimada amiga:
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