Debe dormir junto a sus padres hasta que el bebé alcance la madurez para contrarrestar un fallo de respiración al dormir.

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LOMS y UNICEF promueven prácticas hospitalarias en apoyo a la lactancia materna que permiten a través de un contacto más permanente conocerse mutuamente y a la madre reconocer las necesidades del bebé de mejor manera, mediante la Iniciativa Hospitales Amigos de los Niños y las Niñas, estas son: el Apego Precoz, el Inicio Temprano de la Lactancia Materna y el Alojamiento Conjunto, este último es la permanencia del bebé junto a su madre, facilitando el fortalecimiento del vínculo afectivo madre y bebé.

Los profesionales que estudian el desarrollo y crecimiento de niños y niñas hablan de crianza con apego, que se basa en las necesidades biológicas y psicológicas de acuerdo con su edad o etapa. Para la supervivencia de los infantes es importante que sean capaces de comunicar a través de su propio lenguaje o comportamiento sus necesidades y que estas sean atendidas por sus padres de manera inmediata.

El médico pediatra español Carlos González, pionero de la crianza con apego y autor del libro “Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor”, habla de los bebés y sus necesidades y de cómo la lactancia materna es vital para el desarrollo físico y emocional, enfatizando en la crianza natural, sin tantas normas o reglamentos que más que ayudar obstaculizan su desarrollo y crecimiento.

Una de las prácticas de crianza con apego es el “colecho” (“co-sleeping” o “bed-sharing” que significa compartir cama), es decir, que el bebé duerma junto a su madre, su padre o ambos.

Cultural y socialmente es una práctica presente en la humanidad desde hace mucho tiempo y que tiene tantos promotores y defensores como detractores.

En el Centro de Apoyo de Lactancia Materna (CALMA) se promueven algunas prácticas de crianza, sobre todo las que apoyan la lactancia materna. Llama la atención cómo durante las consultas que se reciben en la Clínica de Consejería en Lactancia Materna de esa institución algunas madres, y padres, aprovechan para despejar todo tipo de dudas, entre ellas el tiempo recomendable que el bebé debe dormir junto a la madre, lo que se conoce como “colechar”, incluso se han escuchado comentarios de que es el médico quien les aconseja que entre más pronto el bebé duerma solo, mejor, lo cual no significa que sea lo adecuado para él.

Las recomendaciones para las madres en cuanto al “colecho” están basadas en las emitidas por OMS y UNICEF que dicen que los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que están listos para reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo.

Por otra parte, el “colecho” previene el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) que según algunos profesionales es un fallo respiratorio, incapacidad del bebé para salir del sueño profundo y recuperar la respiración después de un episodio de apnea o suspensión de la respiración.

Para la Asociación Española de Pediatría, el “colecho” es beneficioso no solo para amamantar de manera cómoda y a libre demanda, sino para fortalecer el vínculo afectivo, siempre y cuando se realice de manera segura, aspectos en los que coinciden otras asociaciones u organismos pro lactancia materna, y agrega que también prolonga la duración de la lactancia materna.

En Estados Unidos dos de cada 1,000 niños sufren de SMSL, el país que más rechaza la práctica del “colecho”. En la actualidad la Academia Americana de Pediatría, más que el “colecho”, lo que promueve es la cohabitación, es decir, que el bebé no duerma en la misma cama pero, sí en la misma habitación que sus padres.