Dar un paseo para despejarse.
Una caminata puede ayudar a evitar comer entre cada comida principal inconscientemente. No es necesario que el paseo sea muy lejano, basta con salir a despejarse durante unos 15 minutos. Esta práctica le ayudará también a reducir el estrés, el aburrimiento y la fatiga, esos son factores que le pueden provocar comer cuando no tiene hambre. El ejercicio combate esos factores y ayuda a evitar bocadillos innecesarios que pueden significar unas libras más.
Dormir más para sentirse mejor.
La falta de sueño está asociada con comer en exceso. Cuando una persona no ha dormido suficiente o cómoda es probable que se sienta más ansiosa que alguien que lo hizo correctamente, y la ansiedad produce la acción de comer. Dormir entre siete y nueve horas puede restaurar el balance. También si permanece más tiempo despierto tiene más tiempo para comer o pensar en comer si no tiene sueño o si ve televisión mientras este llega.
Cambiar la rutina.
Hacer lo mismo y en el mismo lugar puede significar que esté acostumbrado a comer a cierta hora, entre las comidas y que por ansiedad quiera comer más, aunque no tenga hambre. Cambiar la rutina y leer un libro en lugar de ver televisión puede hacer que también olvide comer o se centre completamente en esa actividad. Son varios los consejos que puede seguir; sin embargo, la responsabilidad también recae en la voluntad que tenga para lograrlo.