La convivencia requiere de promover una conversación para todos los reunidos, se debe escuchar atentamente, participar, respetar, aceptar, perdonar y poco a poco se va aprendiendo a tolerar. Es sumamente necesario que los niños desarrollen un equilibrio emocional, buena salud mental y capacidad para desenvolverse; ¡qué mejor que la familia para aprenderlo!

Aprovecha los momentos que están todos juntos e incentívalos a utilizar juegos de mesa o juegos interactivos al aire libre, los paseos de montaña son ideales para compartir momentos de adrenalina y desarrollo motriz para todas las edades. Lo importante es ser creativo y lograr la atención de todos, ya que a los pequeños es fácil motivarlos, a los adolescentes es a los que mas cuesta atraerlos porque prácticamente se sientan “fuera de onda” si conviven con sus padres.

Lo importante en estos momentos es propiciar temas de interés para todos y que participen respetando las ideas de los demás y externando las propias; de esta forma también se les ayuda a tener argumentos para defender sus puntos de vista y mantener armonía entre los presentes. La familia es la base de la socialización de los hijos, y la convivencia es una de las mejores formas de conocerse entre todos. Es muy importante que las reuniones familiares no se queden solamente dentro del núcleo, sino que trasciendan a abuelos, tíos, primos y otras familias amigas para aumentar las experiencias.