A medida que el bebé crece se tiene que ir relacionando con otras personas. Si no sucede, es cuando se corre el peligro de tener mamitis, ya que la madre, de forma inconsciente, no comparte los cuidados de su pequeño.
En eventos familiares, los padres suelen presionar a los pequeños para que saluden y se porten bien con los demás. Pero esto lo único que puede causar es que los niños se sientan inseguros y busquen refugiarse en su madre, quien le proporciona seguridad.
Dar espacio a sus hijos es fomentar que se relacionen con otras personas y por ende que sean más independientes. Desde pequeños, esto debe ser una de las enseñanzas que se le proporcionen en el hogar para que se sienta más seguro de sí mismo.
Jugar con otros niños en el parque o incluso compartir los juguetes con el hermano o jugar con papá en el patio de casa es una gran enseñanza que le permite a los pequeños a no estar o depender siempre de mamá. Su espacio y visión se amplía a otros horizontes.
Que los padres sean pacientes con sus hijos les permite sentirse más libres y seguros, ya que cuando reciben regaños o castigos, los pequeños perciben que todo lo hacen mal y se les hace más difícil relacionarse con otras personas externas a su familia.
Si la madre ya ha acostumbrado a su hijo a tenerlo siempre bajo su cuidado, es necesario que se dé el proceso de separación; esto significa que los acostumbre a pasar tiempo con otras personas, pero eso debe ser paso a paso y no un cambio demasiado repentino.
La mamitis significa que el niño quiere pasar solo al lado y bajo la protección de su madre, es posible que no quiera que nadie más se le acerque, ni siquiera su padre, sus hermanos o sus abuelos. Esta situación puede poner en apuros en más de alguna ocasión a la madre, pero también a papá, ya que mamá puede tener otros compromisos y requiera dejar al pequeño al cuidado de alguien más, pero ver el llanto de su hijo no la deja.
No todos los niños sufren de mamitis, esto dependerá del tipo de relación que tenga la madre con el hijo, el nivel de sobreprotección o bien el desinterés en el hijo o hija, incrementando la necesidad del niño por su madre debido a la carencia afectiva, dijo la psicóloga Isabel Camarena.
Quizá usted nunca ha tenido esa experiencia, pero puede haber visto que en alguna ocasión un niño se quedó llorando cuando mamá se fue a hacer algo o lo dejó con alguien más, pero esta situación le puede suceder más adelante, depende de la educación que le dé a los niños. No necesariamente cuando eso sucede significa que exista un problema; sin embargo, debería tomar las medidas para prevenir que su hijo pueda estar con alguien más.
Cuando existe un apego excesivo hacia mamá, el pequeño tiene dificultades de independencia y de relación con otras personas; esto, a futuro, puede causar que el niño no socialice con sus compañeros de clase.
Posibles causas
A medida que el bebé crece, se tiene que ir relacionando con otras personas. Si esto no sucede, es cuando se corre el peligro de tener mamitis, ya que la madre, de forma inconsciente, no comparte los cuidados de su pequeño, creyendo que no lo van a hacer igual que ella, por lo que crea una gran inseguridad en el niño, mandándole mensajes inconscientemente de que solo con ella estará bien.
El pequeño va creciendo, y la dependencia materna va incrementándose debido a que la madre no lo deja crecer, no lo deja independizarse y aprender de sus errores, agregó la especialista.
La sobreprotección de las madres es una de las causas de la mamitis, ya que talvez no lo dejan interactuar con otras personas por temor a que no se le den los cuidados que ella le proporciona; sin embargo, estas otras relaciones son necesarias. La madre debe ser consciente que el momento en que deba separarse de su hijo llegará tarde o temprano, no siempre podrá cuidarlo. Protegerlo excesivamente puede traer como consecuencia que el pequeño no desarrolle bien sus relaciones interpersonales en el futuro.
Otra posible causa es la llegada de un hermano. El niño sabe que pronto llegará un nuevo miembro a la familia y podría pensar que todos los cuidados y atenciones que antes eran para él o ella, ahora serán para alguien más. Al sentirse desplazado, el pequeño querrá aferrarse más a la persona que le transmite seguridad y protección, ya que siente que puede perder estos privilegios.
Su hijo debe sentirse seguro y amado, pero también necesita su espacio para desarrollarse.