“Ojos que no ven, corazón que no siente”. Así dice el dicho popular. El punto es que con los nuevos avances de la ciencia y la tecnología talvez pronto sea posible que unos lentes le permitan a tus ojos ver lo que siente el corazón de otra persona. ¿Sorprendente, verdad?

Según publica la doctora Aliza A. Lifshitz en el sitio vidaysalud.com, parece tomado de una película de ciencia ficción pero ya existe en la vida real: el investigador Mark Changizi, neurobiólogo evolucionista, junto con sus colegas del centro de investigación de la cognición humana, 2AI Labs, ha desarrollado unos anteojos especiales denominados O2Amp, que amplifican la habilidad natural de los ojos de detectar cambios en el color y la tonalidad debajo de la piel.

A diferencia de los lentes para el sol, que además de bloquear los rayos ultravioletas te quitan visión del entorno (¿no te pasa a veces que debes mirar por encima o quitarte los lentes para ver quién te habla?), este nuevo desarrollo permite ver aún el entorno y más: ¡son capaces de detectar el estado de ánimo y/o de salud de las personas!

La naturaleza es sabia y la capacidad que tenemos de ver el mundo en colores también tiene una función de supervivencia, para detectar amenazas y diferenciar alimentos, por ejemplo. Del mismo modo nos permite “leer” a los demás, como cuando a alguien se le ponen las mejillas coloradas por vergüenza o enojo. A veces, la piel cambia de color porque estamos enfermos, como ocurre cuando alguien se pone pálido porque le baja la presión o su piel se vuelve amarilla, a causa de algún problema en el hígado.

Estos avances, que por el momento se están usando de manera experimental, podrían ser una herramienta que facilite y mejore el trabajo de los médicos de muchas maneras. Además, el equipo de Changizi está probando estos lentes para usos más cotidianos, en busca de potenciar la vida social. Por ejemplo, en el póquer, los deportes y la seguridad.