Un estudio de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, llegó a esta conclusión luego de un seguimiento de 32 años a personas originarias de una ciudad neozelandesa.
Las niñas, según el estudio, tienen una conducta sexual de riesgo, aún años después del abuso. Sin embargo, con la edad esta situación cambia, a diferencia de los hombres abusados que siguen con ese comportamiento de riesgo durante el resto de sus vidas.
Con esta investigación se comprueba que las huellas del abuso sexual en la niñez afectan al individuo en toda su vida.
Los datos revelan además que entre los 18 a los 21 años, las mujeres que han sufrido abusos en la infancia aumentan el número de parejas sexuales, padecen más embarazos no deseados y más enfermedades de transmisión sexual que las que no han pasado por este trauma, dijeron los investigadores.