Cuando el pediatra te pregunta si tu bebé ya dejó el biberón seguro te da pena responder con un “no”, sobre todo si el niño ya tiene más de un año de edad. Y ya no se diga si lo llevas al dentista. Decir que debe dejarlo es una cosa, pero conseguirlo es otra .

Los dientes son una razón de peso para quitarle la pacha a tu hijo. La parte interna de los dientes delanteros superiores puede resultar dañada por el hule del biberón y los residuos de la leche que quedan en el cielo de la boca. Esto especialmente si toma la pacha antes de acostarse y no le cepillas los dientes.

 

Una manera de facilitar el retiro del biberón es quitárselo progresivamente. El del día es más fácil, así que comienza por ahí. Sustituye por el vaso de piquito hasta que se quede con el vaso. Haz lo mismo en la noche, aunque antes de dormir se tome un poco de leche, y lávale los dientes.

Si tu bebé de más de un año todavía se despierta a mitad de la noche para tomar biberón, debes saber que él o ella ya no necesita alimentarse porque para eso cena antes de dormirse. No le des el biberón, aunque llorará un par de noches, luego se olvidará.

A esa edad, la pacha de la madrugada es un consuelo más que una necesidad alimenticia, por lo tanto, acostúmbralo a consolarse con el peluche o la mantita.

Cuando le quites la pacha, elimina todas de su vista y explícale lo que haces. Dile que no hay más biberón y que ahora utilizará el vaso como los “niños grandes”. Cuando compres el vasito, haz que tu hijo escoja el que le gusta para que se sienta identificado.

 

Una vez lo hayas hecho no caigas ante el chantaje o el llanto. Pronto se le pasará y recuerda que hasta ahora nadie se ha enfermado o traumatizado de por vida por el retiro de la pacha.

Si todavía tienes dudas, pregunta a tus amigas o familiares que son mamá los métodos que ellas han utilizado. Te ayudará saber las experiencias de otros. Eliminar el biberón no solo es bueno para tu hijo. Piensa también en lo bueno que será ese día en que no tengas que lavar ni hervir más pachas.