Rodeado del cariño y atenciones de su esposa, hijos, nietos y demás familiares, dejó de existir en esta capital el día de ayer el recordado caballero y doctor Miguel Ángel Brizuela Durán, a la edad de 93 años, quien tenía profunda pasión por su profesión.

Nació en la ciudad de San Miguel, al igual que sus ocho hermanos: siete niñas y un niño, en el hogar formado por el doctor Agustín Brizuela y Lolita Durán de Brizuela, quienes siempre les inculcaron el amor a Dios, a la santísima Virgen, así como el respeto hacia los demás y la responsabilidad al trabajo.

Su abuelo fue el reconocido y recordado doctor e ingeniero Máximo Brizuela.

A la edad de 21 años, el doctor Miguel Ángel perdió a su progenitor y se convirtió en padre de sus ocho hermanos, a quienes con mucha dedicación y consejos sabios supo sacar adelante.

Ha sido uno los caficultores más recordados de la zona oriental del país, donde en la ciudad de Usulután también contaba con una salinera, la que visitaba constantemente por tierra y aire, ya que una de sus pasiones fue pilotear avionetas, según expresaron sus familiares.

Don Miguel Ángel formó parte de un linaje de abogados: su abuelo y su padre fueron sus ejemplos para desarrollarse en esta profesión.

Además de ser un empresario visionario, en su juventud fue un gran deportista: formó parte de la selección nacional de baloncesto, lo que le permitió en una ocasión viajar hasta Panamá en barco para participar en los Juegos Centroamericanos.

Según su hija María Eugenia Brizuela de Ávila, su padre siempre recordaba esta travesía aventurera.

Como empresario visionario fundó en 1958 la funeraria La Auxiliadora, donde estuvo al frente por más de cinco décadas y donde ayer y hoy han sido velados sus restos mortales. Algunos de los empleados antiguos de la funeraria han podido rendirle un tributo de agradecimiento por sus sabios consejos y el cariño que siempre les guardó a sus colaboradores.

Vida ejemplar

Don Miguel Ángel, quien hasta unos días antes de su muerte ejerció su profesión, es recordado por su hija María Eugenia como un gran esposo, un abnegado padre, abuelo, bisabuelo, un excelente amigo y jefe.

“Mi padre siempre se caracterizó por ser un hombre visionario, por el amor hacia su familia y sus semejantes. Tenía un corazón inmenso, era bondadoso, inteligente, sus consejos los teníamos a diario, además era un buen consejero para sus colaboradores”, expresó con lágrimas en sus ojos pero con mucho amor su hija, licenciada María Eugenia Brizuela de Ávila, ex canciller de la República.

Por su parte, Eduardo Arquímedes Cerón, quien trabajo durante 25 años para don Miguel Ángel en la funeraria La Auxiliadora, expresó: “Él fue un buen hombre, fue muy humano, siempre estuvo pendiente de sus trabajadores, a quienes apoyaba incansablemente y lo recordaremos por siempre”.

Este día, a las 9 de la mañana, se oficiará una misa de cuerpo presente en la iglesia Cristo Redentor, donde posteriormente recibirá cristiana sepultura. Ahí, familiares y amigos acompañarán a su esposa, Leonor Boillat de Brizuela; a sus hijos, Tom Kaderabek y Ana Leonor Brizuela de Kaderabek; Miguel Ángel Brizuela Boillat; Carlos Brizuela Boillat y Graciela Eserski de Brizuela; Ricardo Ávila Araujo y María Eugenia Brizuela de Ávila, Martha Beatriz Brizuela Boillat, a sus 16 nietos y cuatro bisnietos.

El novenario de misas se realizará en la parroquia de Cristo Redentor.