Las fobias
Tener fobia es temerle con gran intensidad e irracionalidad a un objeto, un animal o una situación. Por ejemplo, algunas personas le temen a las aglomeraciones pero asisten al concierto de su cantante favorito. Una persona con fobia a los lugares públicos no puede controlar su miedo y por nada del mundo se expone, lo que impide que realice actividades comunes. Y así con la fobia a los payasos, a los ascensores, al encierro, a volar en avión.
Trastorno obsesivo compulsivo
Este trastorno se caracteriza porque la persona tiene una idea que interrumpe su pensamiento sin poder controlarla (obsesión) y solo puede calmarse por un momento con una conducta (la compulsión). Dicho de otra forma una persona obsesiva compulsiva con la higiene, para sentirse tranquila con la idea de que está sucia, se baña o se lava, pero los pensamientos siguen ahí y debe volverse a bañar de nuevo tantas veces como le sea posible. Nadie puede vivir feliz o desarrollarse bien con una obsesión como esta. En algunos casos se requieren medicamentos, pero solo el psiquiatra puede especificar el tipo de tratamiento.
Ansiedad generalizada
El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza porque las personas que lo padecen están siempre ansiosas por cosas importantes o no importantes. Sufren de insomnio, irritabilidad, sudoraciones y les cuesta concentrarse. A veces se preocupan sin razón aparente y creen que siempre pasará algo malo. El trastorno de ansiedad generalizada es más frecuente en las mujeres. El tratamiento lo decide un especialista de la salud mental y en algunos casos el psiquiatra receta medicamentos. Puede afectar mucho la calidad de vida de la persona y se aconseja siempre buscar ayuda profesional.
Imagine a una persona que siente pavor ante las culebras, pero lo supera yendo al zoológico y poniéndose uno de esos reptiles en el cuello; o a una que se lava las manos cientos de veces porque le teme a los gérmenes y termina con su miedo metiendo las manos en un basurero lleno de desperdicios. ¿Es eso posible?

La ansiedad es una emoción natural que ayuda a los seres humanos a enfocarse, a prever una situación y a prepararse. Por ejemplo, la que se tiene antes de un examen en la universidad es necesaria para preocuparse y hacer lo posible para salir bien y desde ese punto de vista es probable que obtenga mejores resultados aquel que siente ansiedad que el que no. Claro está, una ansiedad “normal”.

En estos términos la ansiedad no solo es natural, es necesaria. El problema ocurre cuando esa emoción se apodera de la cotidianidad de una persona, le impide funcionar y en lugar de ayudarle, le estorba. Si eso pasa a la palabra ansiedad, se le antepone “trastorno”.

Los trastornos de la ansiedad incluyen al obsesivo compulsivo, las fobias, el ataque de pánico, el estrés postraumático, la ansiedad generalizada y la fobia social.

Tales desórdenes suelen tratarse con terapias en las que el especialista pretende hallar las causas emocionales del desorden, escucha a su paciente e intenta comprenderlo. El éxito de estas técnicas terapéuticas es relativo, pero ahora existen nuevas opciones, una de ellas, la que nos explica el doctor Daniel Guttfreund, psicólogo clínico. Se llama terapia cognitivo conductual y se trata de exponer a la persona con el trastorno, a la situación u objeto que lo motiva.

En el caso de las fobias, si alguien teme subirse a un avión, el terapeuta –con pleno conocimiento de cómo funciona la terapia cognitivo conductual– lleva a su paciente a que se exponga a todo lo que implica viajar en avión. De manera progresiva la persona entra al avión, habla con un capitán de vuelo, se sienta en un asiento y cuando ha avanzado en la superación de su miedo, puede que viaje en un avión, de modo que supera su trastorno, en este caso una fobia.

Para llegar a esto se pasa un proceso en el que el afectado aprende técnicas para manejar su ansiedad. Además el éxito es progresivo y no es que el paciente se exponga de la noche a la mañana al objeto o situación que le genera ansiedad. El especialista en terapia cognitiva conductual estudia cuál es el momento apropiado para poner a su paciente frente a frente con su fobia.

“La terapia cognitiva conductual busca que el paciente entienda que el miedo es irracional, a través de la experiencia siempre con el acompañamiento del terapeuta”, enfatiza el doctor Guttfreund.

Las personas con un trastorno de ansiedad no se convencen con palabras ni razones sobre lo equivocadas que están, o lo exagerado de su temor. Alguien con una obsesión por los gérmenes, por más que le expliquen que sus manos están limpias y que no pasará nada si toca una superficie “contaminada”, continuará creyéndolo y lavándose las manos tres, nueve, 20 veces. En esos casos el doctor Guttfreund recomienda que también la familia sepa qué responder para no empeorar las cosas.