Cada año es más grande el número de pacientes que salen con cepas multirresistentes. Son bacterias que no son sensibles a ninguno de los siete antibióticos probados.”
20
mil estudios de sensibilidad a antibióticos se realizan cada año en promedio, en bacteriología del Hospital Rosales.
Nunca se automedique
Es común el hábito de tomar un antibiótico ante el menor signo de gripe, o porque se tiene fiebre. Lo correcto es consultar al médico para que este determine si existe infección causada por bacterias y que por tanto se requiere usar antibióticos. Nunca se tome un medicamento aunque este le haya funcionado a un familiar, a la vecina o a una amiga.
Termine el tratamiento
El médico le dice a su paciente que tiene una infección por bacterias y que debe tomar un antibiótico durante ocho días, pero la persona percibe mejoría al tercer día, así que decide dejar de tomar el medicamento. La bacteria entonces no fue eliminada, sino que pudo mutar para adaptarse a ese fármaco y la siguiente vez no le causará ningún daño, es decir, se hizo resistente.
A los médicos
La directora de la Organización Panamericana de la Salud advierte (ver entrevista de al lado) que los profesionales de la salud deben tener más cuidado al momento de recetar un antibiótico. Evaluar la calidad del fármaco y no comenzar siempre por el más sofisticado. “Medican antibióticos muy poderosos cuando podrían comenzar por lo más sencillo: antibióticos que son más económicos, menos tóxicos”, se queja la funcionaria.

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¿Quién ganará esta inminente batalla? Sin los antibióticos más gente moriría por meningitis, algunos hasta fallecerían por una gripe que evolucionó a infección respiratoria, la sífilis no tendría cura, la neumonía sería la gran asesina y las cirugías serían un método quizá inexistente por el riesgo real de una infección mortal.

¿Regresará la humanidad a la época en que no existían los antibióticos y la gente moría por la menor infección bacteriana? La respuesta depende de usted. Las autoridades mundiales de salud y los propios médicos están preocupados porque aquello pueda suceder y creen que la responsabilidad no es solo de los gobiernos o las farmacéuticas, el cambio debería venir del ciudadano común.

Las bacterias son cada vez más inmunes a los tratamientos antibióticos disponibles; a este paso podría llegar el momento en que ningún antibiótico del presente funcione y todo por el mal manejo que se le ha hecho a este medicamento, coincide el doctor Juan Arnulfo Duarte, jefe de la unidad de cuidados intensivos (uci) del Hospital Nacional Rosales. No son aislados los casos de pacientes ingresados en esa unidad que al hacerles las pruebas de laboratorio resulta que emplear cualquier antimicrobiano sería inútil porque la bacteria que produce la infección se ha adaptado a todos los que existen y simplemente no muere con nada inventado hasta la fecha.

Superbacterias se les ha llamado aunque el nombre correcto es bacterias o cepas multirresistentes. Patricia Orellana, jefa de bacteriología del mismo centro, tiene 19 años de trabajar ahí y dice, con toda solvencia, que cada año las bacterias se hacen más fuertes. La penicilina, que fue el primer antibiótico que se creó, sigue siendo efectiva para diferentes infecciones bacterianas, asegura, pero, por ejemplo, para el Staphylococcus aureus este medicamento pasa tan inadvertido como lo haría una aspirina o un dulce de panela, es decir, ya no le hace nada.

La unidad donde trabaja Orellana es la encargada de revisar las muestras en el laboratorio para comprobar la reacción de la bacteria infecciosa frente a siete tipos diferentes de antibióticos, desde el más básico (y barato), hasta el más sofisticado y moderno (y caro). De este modo los médicos sabrán de antemano, cuál medicamento funciona en ese caso que ha sido analizado. “Cada año es más grande el número de pacientes que salen con cepas multirresistentes”, dice preocupada.

Microscópicas, pero astutas

Las bacterias parecieran ser organismos inteligentes. Cuando son expuestas de forma inadecuada a un antibiótico son capaces de mutar o adaptarse de modo que la siguiente vez que tienen contacto con ese medicamento no les pasa nada. Orellana explica que reconocen el mecanismo de acción del fármaco y mutan para que no les provoque daño. Ya mutadas se multiplican y se transmiten.

El uso inadecuado de un antibiótico incluye utilizarlo cuando no se necesita y no terminar el tratamiento completo. La jefa de bacteriología detalla además que la población bacteriana más resistente en el Rosales se llama Acinetobacter baumannii, reconocida como causante sobre todo de infecciones nosocomiales o adquiridas en el hospital. La bacteria es peligrosa y puede afectar cualquier órgano del cuerpo, si no es controlada hasta puede causar una infección generalizada llamada sepsis.

El doctor Duarte dice que cuando le llega un caso en que el examen de bacteriología, llamado antibiograma, refleje que la bacteria es superresistente, los médicos buscan opciones que posibiliten la supervivencia del paciente. En la uci se puede probar un coctel de antibióticos que en algunas personas logra buenos resultados. No obstante, desde que se recibe el resultado del antibiograma, el paciente tiene un “mal pronóstico”, puntualiza resignado el médico. “Hemos tenido bacterias resistentes a todos los antibióticos”, asegura igual que Orellana.

El intensivista se queja de que en El Salvador los antibióticos se venden sin recetas, a diferencia de otros países como el cercano Honduras, dice. “La desventaja que tenemos aquí es que la gente se automedica”, agrega.

Ambos especialistas del hospital público más grande del país ven de cerca y con impotencia que los antibióticos cada vez más pierden terreno en la guerra contra las infecciones e insisten en que el mal manejo que la población hace de estos medicamentos es la causa del problema. “Es un problema real y serio”, advierte Orellana.