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El objetivo de la investigación no fue probar que el sobrepeso causa demencia, aclaró la autora principal, doctora Weili Xu, del Instituto Karolinska en Estocolmo. Pero dijo que las pruebas van en esa dirección.
Los resultados, publicados en Neurology, sugieren que controlar la grasa corporal en la mediana edad sería importante para prevenir la demencia más adelante, dijo la experta.
El equipo de Xu analizó datos de 9,000 gemelos suecos. Cuando tenían alrededor de 43 años, les dieron información a los autores sobre el peso y la altura.
Treinta años más tarde, los examinaron para detectar signos de deterioro cognitivo y alteración de la memoria; a algunos les diagnosticaron Alzheimer y otros tipos de demencia.
Uno de cada tres participantes había tenido sobrepeso u obesidad en la mediana edad. Ellos tenían un 80% más posibilidades de desarrollar alguna demencia que el resto.
Cuanto más habían pesado en la mitad de la vida, más probabilidad tenían de desarrollar demencia o demencia cuestionable (tenían signos de deterioro cognitivo, pero no los suficientes como para diagnosticar una demencia).
Al 4% de los participantes se le diagnosticó demencia y a otro 1% o 2%, demencia cuestionable.
Pero, al concentrarse en 137 pares de gemelos discordantes (uno tenía demencia y el otro no), la relación entre el peso en la mediana edad y la demencia se redujo bastante.
Ya sea que los genes predispongan a tener sobrepeso en la adultez o sean solo los malos hábitos alimentarios, la explicación más probable para su relación con la demencia, dicen los autores, sería que la grasa libera hormonas y células que podrían alterar el funcionamiento cerebral.
Xu recordó que el sobrepeso eleva el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular, dos condiciones asociadas con un mayor riesgo de desarrollar demencia. Pero, en el estudio, la relación peso-demencia se mantuvo tras considerar otras enfermedades.
Estos resultados son las pruebas más recientes de que prevenir el Alzheimer y la demencia comienza mucho antes de que aparezcan sus signos y síntomas, consideró Rachel Whitmer, epidemióloga de la División de Investigación de Kaiser Permanente, en Oakland.
La población debe comprender que lo que hace hoy podría afectarlos 30 o 40 años más adelante, dijo Whitmer, que no participó en el estudio. Cuando se trata de mantener un peso saludable, lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro, añadió.