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Los médicos que tratan a personas con depresión deberían indagar en la infancia de sus pacientes antes de realizar una prescripción, ya que un antecedente de abuso infantil tiene gran impacto en su enfermedad y capacidad de recuperación, indicaron científicos el lunes.

Investigadores que realizaron un análisis combinado de 26 estudios que incluían a más de 23,000 personas hallaron que aquellas que habían sufrido maltrato en la niñez eran dos veces más propensas que quienes habían vivido infancias normales a desarrollar depresión persistente y recurrente.

La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes y costosas del mundo. Las personas que habían vivido infancias estresantes o con episodios de abuso eran menos propensas a que los medicamentos o el tratamiento psicológico surtan efecto, según indicó el análisis.

“Identificar a aquellos en riesgo de episodios depresivos múltiples y de larga duración es crucial desde una perspectiva de salud pública”, señaló Andrea Danese, del Instituto de Psiquiatría (IoP) del King's College de Londres, quien dirigió el estudio.

Danese indicó que la investigación demuestra que la prevención y las medidas de intervención tempranas sobre el maltrato infantil serían clave a la hora de prevenir este importante problema de salud global.

La depresión es una causa importante de mortalidad, discapacidad y carga económica en todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para 2020 será el segundo mayor contribuyente a la carga de enfermedad global en todas las edades.

Danese, cuyo estudio fue publicado el lunes en American Journal of Psychiatry, informó en conferencia de prensa que investigaciones previas revelaron que las personas que habían sido maltratadas de chicas también presentaban cicatrices biológicas de esas experiencias.

Aproximadamente uno de cada 10 niños está expuesto a maltrato en el mundo –incluidos el abuso psicológico, físico o sexual y el rechazo– y como resultado pueden surgir anormalidades en zonas biológicas particularmente sensibles al estrés, como el cerebro y el sistema inmune, explicó el investigador.

Estos cambios biológicos podrían explicar por qué las personas deprimidas con antecedentes de maltrato son menos proclives a responder bien al tratamiento o brindarían indicios para apuntar la investigación al hallazgo de nuevas terapias más efectivas, indicaron los científicos.