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Expertos sanitarios analizaron los esfuerzos que gobiernos de América Latina y el Caribe pueden adoptar para reducir el consumo de sal y salvar así decenas de miles de vidas durante la próxima década, anunció el miércoles la Organización Panamericana de Salud (OPS).

Norm Campbell, profesor de medicina en la Universidad de Calgary (Canadá) y jefe de un grupo de expertos sobre la sal que participó en las reuniones convocadas por la OPS, calificó a la reducción de la sal como “una de las medidas de salud pública disponibles más eficaces en función de los costos”, según un comunicado de prensa.

Investigadores en Canadá estiman que reducir el consumo de sodio un 10% cada año en 18 países de América Latina podría prevenir 593,000 eventos cardiovasculares y salvar alrededor de 54,000 vidas. Los estudios indican que la reducción del consumo de sal puede disminuir la prevalencia de las enfermedades crónicas relacionadas con un costo de entre 0.04 y 0.32 dólares por persona al año, según la OPS.

Aunque la sal es esencial para el cuerpo humano, el consumo excesivo puede causar hipertensión, un importante factor de riesgo para ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales. En las Américas, entre una quinta y una tercera parte de los adultos sufren hipertensión y, entre las personas de más de 80 años de edad, el porcentaje supera el 90%.

En la mayoría de los países de la región, la ingesta promedio de sal es considerablemente superior a la recomendación internacional de consumo de menos de cinco gramos de sal por persona al día. Por ejemplo, los brasileños consumen en promedio 11 gramos al día, mientras que los argentinos consumen 12 gramos; los canadienses, 7.7 gramos; y los estadounidenses, 8.7, según la OPS. La organización hemisférica señaló que durante la reunión celebrada la semana pasada, los expertos abordaron cómo las autoridades sanitarias en Argentina y Chile han trabajado con panaderías para reducir el contenido de sodio del pan, las principales asociaciones de fabricantes de comida en Brasil han acordado reducir 10% del contenido de sal en el pan preparado industrialmente para 2014.