El Salvador - Julio 28, 2015

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El mal que decolora la piel

La enfermedad del vitiligo la cual se le conoce como el “bienteveo” actúa degenerando la piel. Se asocia con múltiples factores. Aunque “lento”, pero existe la esperanza de corregirse si se busca ayuda a tiempo.

5 de Febrero de 2012 a la(s) 0:0 / Leticia M. Serrano

salud

Cambios de coloraciones, presencia de manchas blancas y lisas en la piel, en las manos, uñas, de forma simétrica afecta ambos codos, o ambos lados del cuello. El pelo presenta cana a edad temprana, y la superficie del cuero cabelludo suele ser áspera. Pero es asintomática, no pica, no arde.

No se sabe por qué, pero se le conoce como la enfermedad del “bienteveo”, pero su nombre propio es vitiligo.

Según explica la dermatóloga Leana Quintanilla de Sánchez, es una enfermedad o desorden de la pigmentación, es decir, que hay pérdida o muerte de las células que producen el pigmento, llamado melanocitos.

Según explica el endocrinólogo Carlos Alvayero, el vitiligo es una enfermedad “autoinmune”, es decir, el mismo organismo genera anticuerpos (defensas) contra los melanocitos, que son las células que dan el pigmento de la piel. Esta es una condición la cual se trae desde el nacimiento por lo que no se puede prevenir y en algunos casos se hereda. Lo que sucede, explica, es que las personas con vitiligo pueden tener otras enfermedades autoinmunes, como las de la tiroides.

Sus causas son multifactoriales En cuanto al factor genético, la dermatóloga Leana Quintanilla explica que no es una herencia directa ni dominante. Puede venir de tíos, abuelos, y no directamente de los padres. Hay pacientes que presentaron a edad escolar la enfermedad, se logran curar. Y luego en la edad de los 20 años la presentan nuevamente.

Generalmente afecta a ambos sexos por igual y sorprende a las personas debajo de los 30 años de edad. Se dice que el trastorno afecta a aproximadamente 1 de cada 100 personas en Estados Unidos, al preguntarle a Quintanilla, sobre nuestro caso, dice que “lastimosamente no hay estudios estadísticos” sobre la cantidad de la población afectada, pero que en su consulta privada es una enfermedad que se ve “con mucha frecuencia”, sobre todo atiende niños y adultos jóvenes. Sin embargo, afirma que afecta el 1% de la población mundial.

¿Se puede tratar?

No se puede dar falsas expectativas, lo que sí se atreve a decir la doctora Leana Quintanilla es que es un proceso “lento”, ya que influyen muchos aspectos. Por ejemplo, si la causa ha sido endocrinológica, se maneja a la par del endocrinólogo, pero quien siempre debe de ver a estos pacientes es el psicólogo. “Es un reto grande pero no imposible”, dice. Para el dermatólogo, se necesita tener una buena relación con el paciente que lo padece, que este tenga confianza en su médico.

El endocrinólogo Alvayero lo confirma: “Cuando se está en estadios iniciales, sí se puede curar”. Aunque también dependerá el sitio en el que aparezca. Una vez la despigmentación (manchas blancas) se ha diseminado el tratamiento ya no es efectivo.

Por lo tanto, de inmediato que empiece a ver que su piel sufre de manchitas extrañas mejor acuda a un especialista para que le brinde un mejor diagnóstico porque según la experiencia de Quintanilla muchos pacientes se “llenaron” de manchas blancas, en todo el cuerpo, porque nunca consultaron, o consultaron demasiado tarde.

“Son personas que se dejan llevar por el vecino, y creen mejor en que el ‘rábano’ es el tratamiento y no en saber por qué tiene la enfermedad y cómo lograrla detener o curar por completo”, culminó Quintanilla.

Es una condición la cual se trae desde el nacimiento por lo que no se puede prevenir y en algunos casos se hereda.” Es un desorden de la pigmentacion... hay pérdida o muerte de las células que producen el pigmento llamado melanocitos.”
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