El tratamiento con radioterapiaes efectivo casi en igual porcentaje que la cirugía y seguramente causa menos efectos secundarios que esta. Se puede tratar la enfermedad temprana como avanzada con gran éxito.”
La detección se lleva a cabo por la prueba en sangre complementada por exploración física de la glándula prostática (tacto rectal). Solo así se puede indicar la presencia del cáncer.”

Es el mal que aqueja al sector masculino, generalmente desde los 50 años en adelante: el cáncer de próstata. Se desconoce qué lo ocasiona, solo se sabe que existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad. Según el doctor Julio César Salaverría, de la Unidad de Urología del Hospital de Diagnóstico, muchos hombres que lo desarrollan nunca tienen síntomas, pero cuando los tienen pueden presentar dolor, micción dificultosa, disfunción eréctil, retención de orina, goteo.

De hecho, asegura que el inicio brusco y la progresión rápida de estos síntomas obstructivos urinarios en hombres mayores de 50 años tiene probabilidades de ser causado por un cáncer de próstata.

“Se produce cuando algunas células prostáticas mutan y comienzan a multiplicarse descontroladamente. Estas también podrían propagarse desde la próstata a otras partes del cuerpo, especialmente los huesos y los ganglios linfáticos y originar una metástasis”, explica Salaverría. Incluso, aproximadamente el 98% de las muertes por cánceres no detectados es debido a metástasis de este.

“Aquí y en todos los países del mundo es la segunda causa de muerte en el hombre”, dice Salaverría. Afortunadamente este tipo de cáncer, en la mayoría de los casos, crece lentamente. De hecho hay personas que incluso mueren por otras causas y hasta que se les realizan autopsias se le detectó cáncer de próstata a un 40% de hombres mayores de 50 años. Lo revelan estudios locales. 

Básicamente, el factor que lo predispone, de los más importantes que detalla el doctor, es el hereditario. Por lo que no está de más que le dé una revisada a su árbol genealógico. Si su padre, su hermano o tío han padecido o muerto por la enfermedad no dude en visitar a un especialista para realizarse los respectivos análisis.

Las pruebas llevan una secuencia. La primera es en sangre del antígeno prostático específico, llamado PSA, pero no es suficiente solo este primer paso.

Inevitablemente como todo hombre que prioriza un futuro saludable debe ceder a que el urólogo le realice la exploración física de la glándula prostática (tacto rectal).

En cuestión de segundos, el especialista le analizará la textura de su tejido e incluso le dirá si la tiene crecida o hay un nódulo sospechoso inicial que requiera ser biopsiado. “Solo a través de esta exploración física se puede detectar el tamaño de la próstata, su consistencia, presencia de nódulos, presencia de dolor y rigidez, que pueden indicar la presencia del cáncer”, explica Salaverría.

La falta de educación de los verdaderos riesgos que implica el resistirse a ello, aunado al “machismo”, frena dar ese paso. “No podemos negar que es un procedimiento incómodo, pero se lleva a cabo en muy poco tiempo y, sobre todo, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, aseguró el urólogo. Por eso, la Sociedad Americana contra el Cáncer recomienda que los hombres dialoguen con sus médicos para tomar una decisión que ayude a la detección temprana. 

Lo recomendable es hacerlo cada año, desde los 50 años, pero si se detecta mayor riesgo, es decir, que tengan familiares de primer grado con este cuadro, deberían hacerse las pruebas desde los 45 años.

Y si no se encuentra cáncer de próstata como resultado de pruebas de detección, el periodo de tiempo entre futuras pruebas dependerá de los resultados de la prueba sanguínea de PSA: para los hombres con un nivel de PSA de 2.5 ng/ml o más, las pruebas se deben hacer cada año. 

Pero una vez diagnosticado el cáncer, los tratamientos indicados a tiempo, según el doctor Salaverría, y el doctor Víctor Caceros, oncólogo-radioterapeuta del Centro Internacional de Cáncer del Hospital de Diagnóstico, son muy efectivos. El 98% de los pacientes logra curarse con cirugía, radiocirugía, quimioterapia, o bien una combinación de todas. “Solo hacemos intensidad modulada y tratamientos hipofraccionados así como tratamientos de boost integrado, lo cual consiste en irradiar selectivamente el área de la próstata afectada cuando es una enfermedad temprana”, dice el doctor Caceros.

Según el doctor Salaverría, la edad y el estado de salud general del afectado, tanto como el alcance de la diseminación, la apariencia de los tejidos examinados al microscopio y la respuesta al tratamiento inicial, son vitales para determinar resultados terapéuticos.