En nuestra sociedad mecanizada es muy común escuchar que las personas se lamentan de no tener un metabolismo que les permita bajar rápidamente de peso. El metabolismo es la suma de todas las actividades químicas y biológicas necesarias para mantener la vida, como la nutrición, el transporte de sustancias, la respiración, la formación de tejidos, el crecimiento, etc., y para que se realicen, se necesita de cierta cantidad de energía. Si la persona desea acelerar su metabolismo, debe estar dispuesta a incorporar ciertas prácticas en su estilo de vida como las siguientes:

1. Hacer ejercicios aeróbicos por lo menos 3 días a la semana, ya que aumenta la eficiencia de los músculos en el uso de azúcar y grasa. En la medida en que una persona se ejercita regularmente a una intensidad moderada, así aumentará su capacidad para gastar energía.

2. Aumentar la masa muscular. Es bien sabido que el tejido del cuerpo que gasta más energía en movimiento o en reposo es la masa muscular. Entre más masa muscular se tiene más rápido es el metabolismo y entre menos masa muscular es más lento el metabolismo. Personas delgadas o con sobrepeso, con menos masa muscular que lo adecuado para su forma corporal, gastan menos calorías de lo que pudieran, por lo cual también será necesario iniciar una rutina de fuerza o resistencia que aumente la formación de fibras musculares.

3. No evitar tiempos de comida, ni reducir exageradamente el consumo de alimentos. Cuando el cuerpo percibe que está recibiendo una cantidad de energía muy pequeña, en comparación a lo que acostumbra, disminuirá la velocidad del metabolismo para ahorrar energía y sobrevivir con lo poco que se le da. Al finalizar el tiempo de la restricción y volver a comer lo usual o comidas con mucha azúcar y grasa, el cuerpo estará acostumbrado a usar esas calorías muy lentamente, guardándolas como grasa dentro del cuerpo. Lo más adecuado es reducir los alimentos muy altos en calorías o los que se consumen en exceso, para disminuir 500 calorías del consumo diario y luego dividir las calorías que quedan en 5 o 6 tiempos al día, comiendo cada 3 horas aproximadamente.

4. Aumentar la actividad física en la rutina diaria. Entre más movimientos se realizan, más calorías se queman, se recomienda usar las escaleras en lugar del ascensor, parquear el carro a cierta distancia del trabajo para caminar, salir a ver vitrinas en un centro comercial en lugar de sentarse a platicar tomando café con postre, salir a pasear al perro, arreglar el jardín o limpiar la casa mientras se habla por teléfono. Haciendo estos simples cambios por tan solo 30 minutos, se gastan 150 cal. adicionales por día.

5. Tener sueño reparador. Dormir de 7 a 8 horas diarias repone tejidos gastados y recupera las reservas de energía, de manera que al levantarse amanezca con muchos ánimos para realizar sus actividades durante el día. Para esto será necesario ir a la cama habiendo comido alimentos de fácil digestión, acostarse sin hambre, habiéndose relajado y en un cuarto sin ruidos ni luces y con una temperatura agradable. Además, estudios de la Universidad de Chicago muestran que personas que duermen poco tienen un metabolismo más lento y mayor tendencia a comer y a elegir alimentos altos en carbohidratos.