El papa Benedicto XVI llamó ayer, en Sidney, a los representantes de las distintas religiones a predicar contra la violencia.
En el marco de un encuentro con 40 representantes de las comunidades musulmana, judía, hinduista y budista en Sidney, Australia, el jefe de la Iglesia católica destacó la importancia de lograr una voz unificada.
“Una relación armónica entre las religiones y la vida pública es importante en una época en la que algunas personas ven a la religión como causa de división y no como fuerza de unificación”, dijo.
En otro acto, un maratoniano vía crucis representado en las calles de Sidney y visto por miles de personas centró la atención del cuarto día de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
La multitud agolpada en las calles siguió la representación de las últimas horas de la vida de Cristo, interpretada por cerca de 100 actores, obra que también observó el Papa en pantallas en la catedral de Santa María, centro de Sidney, desde donde partió la procesión.
En la catedral transcurrió gran parte de la agenda del pontífice ayer, cuarta jornada de la JMJ.