Tras sufrir su primera gran derrota política, el Gobierno argentino anunció ayer que dará marcha atrás con la subida de impuestos a las exportaciones de granos, que hace cuatro meses desató un conflicto sin precedentes con el campo.
La decisión del Ejecutivo, presidido por Cristina Fernández, de suspender el esquema de retenciones móviles que regía desde marzo fue bien recibida por las patronales agropecuarias, que advirtieron que aún esperan respuestas a otros reclamos del sector.
La oposición también consideró ayer que el Gobierno hizo lo correcto, luego del rechazo de la medida en el Senado el jueves en la madrugada, con el voto decisivo del vicepresidente del país, Julio Cobos, y que supuso una importante derrota política para el oficialismo.
El anuncio sobre la suspensión de la subida impositiva fue realizado por el jefe de gabinete, Alberto Fernández, quien leyó el texto del decreto firmado por la presidenta. Fernández, quien recientemente se jactó de no recurrir a los decretos en la gestión que comenzó en diciembre último, debió utilizar este mecanismo para dejar sin efecto el alza de los impuestos.
Dicha resolución desencadenó movilizaciones y protestas del sector agropecuario que provocaron pérdidas millonarias al país y un severo desgaste de la mandataria, quien en octubre de 2007 fue elegida con el 46% de los votos y cuya aprobación cayó más de 20 puntos desde marzo.
El nuevo decreto, que entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial, el próximo lunes, establece que los niveles impositivos para las exportaciones de soya, trigo, maíz y girasol vuelven a ser los establecidos en noviembre pasado.
Según la ex candidata presidencial Elisa Carrió, la decisión permite que ahora que se trate “la agenda postergada, que es la inflación, la situación energética y la problemática de los jubilados”, señaló.