Irán rechazó ayer una demanda del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que detenga el enriquecimiento de uranio y garantice al mundo que su programa nuclear es pacífico.
“Definitivamente no suspenderemos nuevamente el enriquecimiento” de uranio, dijo Aliasghar Soltaniyeh, embajador iraní para el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena.
Antes, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manuchehr Motaki, había calificado incluso como de “mala acción” la declaración adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
“Es un precedente nefasto, lo que ha pasado es una mala acción”, indicó el ministro, quien, no obstante, aseguró que Teherán está “dispuesto a continuar con las negociaciones”. Por otra parte, “nuestras actividades son totalmente transparentes”, reiteró el jefe de la diplomacia iraní.
Las declaraciones de los funcionarios coinciden con una reunión que sostienen Alemania y los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en Berlín para discutir el programa nuclear iraní.
Los delegados mostraron, al final del encuentro, un frente común ante Irán, exigiéndole a ese país que se someta al ultimátum.
“Hemos sido muy pacientes con Irán, que ha cometido un error de cálculo al pensar que la comunidad internacional se dividiría sobre esta cuestión. Pero en realidad se muestra cada vez más unida”, declaró el canciller británico, Jack Straw, en una rueda de prensa común con sus homólogos estadounidense, Condoleezza Rice; francés, Philippe Douste-Blazy, y ruso, Serguei Lavrov.