Los presidentes del Mercosur abrieron ayer la jornada final de una nueva cumbre con la firma de un acuerdo comercial con Cuba, y la promesa de avanzar en la integración, pese a los múltiples conflictos bilaterales.
La trigésima Cumbre del Mercosur fue inaugurada por el presidente argentino, Néstor Kirchner, e hizo una invitación para que Bolivia y México se sumen al proyecto integrador del bloque suramericano.
“Invitamos a Bolivia, México y el resto de los países de América a incorporase a esta tarea que entre todos debemos hacer y tenemos que llevar adelante”, expresó.
A la cita, que se celebra en Córdoba, 715 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, asisten los presidentes de los fundadores del bloque, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay; el de Venezuela, que está en proceso de adhesión, y como invitados los de Cuba, Chile y Bolivia.
Al asumir la presidencia pro témpore del bloque, el brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva expresó que el Mercosur se encamina a un “Mercoamérica”, que irá desde México a la Patagonia.
Presencia de Castro
El encuentro fue sacudido por la presencia del mandatario cubano, Fidel Castro, quien llegó el jueves vestido con su clásico uniforme verde oliva a la ciudad argentina de Córdoba.
El Mercosur firmó un acuerdo comercial con Cuba, que duplica la cantidad de productos que podrán ingresar a la isla sin arancel o con tarifas reducidas.
El pacto ya generó algunas especulaciones respecto de la percepción de Estados Unidos. Pero los mandatarios se esforzaron por destacar que la integración no es ideológica, que el Mercosur busca tener buenas relaciones con todo el mundo y que la estrategia es ganar cada vez espacio.
“Toda integración requiere un proceso complejo, largo y muchas veces sinuoso. Las tensiones, las divergencias son resultado de la necesidad de atender todos los diversos puntos de vista”, dijo el argentino Néstor Kirchner.