Durante la guerra, el FMLN nunca se preocupó demasiado por tener una relación fluida con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo guerrillero al que un ex dirigente efemelenista admite que calificaba entonces, al igual que a los peruanos de Sendero Luminoso, como “montañeses que vivían comiendo monos”, por ser grupos que se limitaban a operar militarmente en las selvas.
Otro antiguo jefe militar, que operó en la zona oriental durante la guerra, asegura que aunque en El Salvador quien históricamente se relacionó con las FARC fue el Partido Comunista (PC), debido a que ambas agrupaciones eran marxistas, la mayoría lo hacía con el Movimiento 19 de Abril (M-19), que se desmovilizó en 1990 y se convirtió en partido político, o con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Ambas fuentes coinciden, sin embargo, en que tras la firma de los Acuerdos de Paz, las FARC comenzaron a ser tomadas en cuenta como destinatarias de remanentes de armas del FMLN, a menudo a cambio de dinero, o como simples financistas para los primeros pasos de actividad política del recién creado partido de izquierda, pese a la certeza de que esos fondos provenían de actividades de narcotráfico.
“Se sabía que ya desde la campaña de Schafik (Hándal) a la Alcaldía de San Salvador (en 2004) se estaban recibiendo fondos de negocios con las FARC”, respalda otro ex militante del FMLN, que participó en diversos comandos de campaña del partido entre 1992 y 2002, y asegura que la búsqueda de fondos de las FARC llegó a discutirse en la Comisión Política del Frente a mediados de los noventa.
FMLN se desvincula
Ayer el FMLN hizo público un comunicado oficial en el que califica de “organización colombiana” a las FARC y en el que rechaza absolutamente el involucramiento del diputado del PARLACEN y dirigente del partido José Luis Merino (conocido como “Ramiro Vásquez”) en tráfico de armas y búsqueda de financiamiento de las FARC, como sugieren documentos en poder del Gobierno de Colombia y encontrados en las computadoras del número 2 de las FARC, “Raúl Reyes”, muerto el pasado 1.° de marzo en una operación militar.
Una fuente más, vinculada por años al FMLN pero que pidió no ser identificada, consideró que el comunicado (ver página 62) acierta al mencionar que las FARC no necesitan ni a Merino ni al FMLN para conseguir armas, pues lo ha hecho desde 1948. No obstante, no descarta que después de la desmovilización de 1992 parte del arsenal efemelenista que se guardaba en Nicaragua fuera a parar al grupo colombiano, como sucedió, asegura, con las abundantes “armas de contras y sandinistas”.
Otra de las fuentes confirma que militantes del PC y de las FPL comerciaron con las FARC armas desde El Salvador después de la desmovilización del Frente.
Los vínculos institucionales entre el nuevo FMLN y las FARC, sin embargo, se consolidaron posteriormente, con motivo de la celebración en San Salvador en 1996 del Foro de Sao Paulo, un encuentro de movimientos y partidos de izquierda latinoamericanos que por años sirvió a las FARC como plataforma política y en cuyas reuniones participaron hasta 2001.
En septiembre de ese año, después de los atentados de Nueva York, Estados Unidos las incorporó en su lista de organizaciones terroristas. Pese a ello, el grupo guerrillero sigue siendo formalmente parte del foro.
En ese encuentro de 1996 participó “Raúl Reyes”. De hecho, fue en San Salvador donde se conoció con Hugo Chávez, para entonces un desconocido, según ha hecho público el mismo presidente de Venezuela.
Pero la cercanía del FMLN no tenía ninguna base ideológica. “Básicamente, la mayor parte se explica por plata”, asegura un antiguo alto mando del FMLN. Otro antiguo efemelenista respalda esa idea: “En aquel encuentro de 1996 no se expresó un gran apego de Schafik, que pesaba mucho en la mesa del Foro, por las FARC. La relación se fortaleció después”.
Hoy, el FMLN defiende la legitimidad de la lucha de las FARC y nunca el Frente ha llegado a condenar a la agrupación, considerada terrorista también por la Unión Europea. Chávez, por su parte, ha pedido que se les reconozca estatuto de beligerancia similar al que México y Francia dieron al FMLN, y que ayudó a concretar la negociación de la paz.