A mediados de marzo, Fernando Berrocal era ministro de Seguridad de Costa Rica. Encabezó un operativo en el que se incautaron $480,000 pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), luego del cual afirmó que había políticos de su país vinculados con la guerrilla. Dos semanas después, esa afirmación le costaba el cargo. Rodrigo Arias, hermano del presidente Óscar Arias y ministro de la Presidencia, argumentó que la decisión se adoptó porque “hubo manifestaciones públicas (de Berrocal) que el Gobierno no comparte”. Un mes después se siente reivindicado, 36 correos provenientes de la computadora de Raúl Reyes, dice, le dan la razón.
¿Lo que se conoció ayer (jueves) era lo que usted sabía antes de dejar el cargo de ministro?
Así es. Lo que ahí se dice (en los documentos) también viene a ratificar la verdad de lo que yo expresé. En Costa Rica se desarrolló a partir del año 2000 y con una gran fuerza hasta el año 2006 —cuando nosotros asumimos el Gobierno— una campaña muy fuerte de penetración de las FARC y el narcotráfico en nuestro país. Esta penetración iba en dos direcciones. Por una parte, la actividad criminal; y por otra, esta serie de relaciones y contactos establecidos por la comisión internacional de las FARC.
¿Por qué no revelarla antes?
Bueno, yo la revelé. Yo puse, yo aporte absolutamente todo lo que yo tenía, yo lo dije, todo lo planteé, y escribí, incluso un alegato que presenté a la Asamblea Legislativa de 36 páginas con absolutamente toda la información que yo tenía. Esta última revelación de las 36 citas adicionales yo la sabía, me fue comunicada verbalmente por las autoridades colombianas. Esa información le fue comunicada al Gobierno de Costa Rica tres o cuatro días después de mi salida hace más de un mes. La pregunta usted a quien tendría que formulársela es a los actuales funcionarios de Gobierno: ¿Por qué tardaron un mes para revelarla y ponerla en conocimiento de la Asamblea?
¿Había presiones del Gobierno para que no se revelara esta información antes?
Bueno, eso yo no lo puedo decir. No estoy en capacidad de afirmar eso. Lo que todo el país sabe es que yo fui cesado en el cargo después de una reunión muy fuerte con el presidente (Óscar) Arias y con el ministro de la Presidencia, y que menos de un mes después se sabe quién dijo la verdad. Y ahora se sabe que el ministro Berrocal nunca mintió.
El diputado Merino y el ex presidente Carazo dicen que sus contactos se limitaron al proceso de paz...
Bueno, lo que pasa es que yo he establecido una diferencia y una distinción, y he dicho en todos los idiomas que una cosa es las FARC antes del año 2000 y otras son las FARC después del año 2000. Antes del año 2000, las FARC eran una organización guerrillera, idealista, que uno podía o no compartir su punto de vista de orientación marxista leninista. Y ese es un escenario político y todas las relaciones y todos los contactos que se dieron en nuestro país antes del año 2000 tienen que ver con una muy larga y sólida tradición costarricense de asilo. Lo que pasa es que las FARC paulatinamente se transformó y dejó de ser una guerrilla. Primero dieron protección a los narcotraficantes y después terminaron siendo absoluta y totalmente narcotráfico. Las FARC y el narcotráfico son la misma cosa después del año 2000.
¿Cómo fue que llegaron al dinero de las FARC en Heredia?
En el caso de los $480,000 de las FARC, llegamos ahí a través de información de la Policía de Colombia, precisamente por información que estaba en la computadora de “Raúl Reyes”, y esa es la prueba irrefutable de que lo que dice esa computadora es verdad.
¿Supo de menciones de vínculos de las FARC con El Salvador?
No, no sé nada, sería una absoluta mentira si yo hablara de eso. Las conversaciones con el general Óscar Naranjo, el jefe de la PNC, y con la inteligencia colombiana, los contactos de información policial se refierieron única y exclusivamente al caso de Costa Rica.
¿A su llegada al Gobierno, las FARC eran tema de agenda?
No, en absoluto. A mí no se me informó nada de esto en los meses de transición, yo me reuní varias veces con el ministro saliente de la anterior administración y a mí no se me dijo absolutamente nada de esto. Para mí fue un descubrimiento en las primeras semanas de la administración del presidente Arias.
¿Cree que existen peligros para su seguridad por su implicación en este caso?
Estoy bajo protección de la Policía costarricense, tanto mi casa como mi familia, mi esposa, mis hijos; tenemos un cordón de seguridad y yo espero que estas cosas pronto pasen, que las aguas vuelvan a su lugar y que la vida continúe como tiene que ser en un país democrático.