La inversión en lo social respecto al producto interno bruto (PIB) ha ido disminuyendo paulatinamente en los últimos cuatro años. Así lo evidencian los cálculos con base en los presupuestos de tres carteras de Estado que componen parte del gasto social de la actual gestión presidencial.
Retos del 2021
Brecha. Los datos señalan que en la actual gestión es en la que se ha invertido menos en educación como porcentaje del PIB.
El plan educativo 2021 lleva sembrado el talón de Aquiles en su base. A la principal política nacional que engloba las metas educativas para la población le ha faltado financiamiento.
En la actual gestión presidencial, el gasto educativo con relación al PIB ha ido a la baja. El país no ha vuelto a elevar la barra a más del 3% del PIB. En 2002 y 2003, el gasto educativo llegaba a 3.2% en promedio. Es hasta este año que la barra vuelve a apuntar al alza, llegando al 3% del PIB, con el fideicomiso como salvavidas.
Analistas concluyen que las proyecciones se quedaron lejanas. En el lanzamiento del plan, el Gobierno apalabró un financiamiento de 4.2% en 2009 para asegurar las metas. En lo que va de gestión, el país aún es de los que menos invierte en América Latina, al no pasar ese 3%. En montos, la receta para inyectar fondos fue el fideicomiso.
Si bien procurar recursos es urgente, el rezago es marcado. En 2007, con fondos de fideicomiso el presupuesto del MINED cerró en $570 millones, cuando según las proyecciones de inversión debió tener más de $700 millones.
Desde entidades como FUSADES, PNUD y PREAL se reconoce que ha habido “avances importantes”. Pero han lanzado el llamado para subir el gasto educativo al 6% del PIB. Coinciden en que la meta de los 11 años de escolaridad es “difícil” de lograr.
Para retratar la situación, Carlos Acevedo, del PNUD, hecha mano de las conclusiones que este organismo plasmó en el informe “Trayectorias hacia el cumplimiento de los ODM en El Salvador”: “Las estimaciones para alcanzar los ODM requerirían de aumentar el gasto público en $700 millones anuales crecientes de inversión en Educación y Salud”.
Desde el PREAL el balance tampoco es alentador. Juan Valiente, representante de la entidad en el país, reconoce logros en los indicadores educativos respecto de los noventa, pero aún no significan criterio de competitividad y mantienen limitantes en cobertura y calidad, como la baja tasa de permanencia al quinto grado.
A su juicio, la escolaridad en primaria se acerca a la universalización, pero la deuda está en educación secundaria y media. El sistema aún no le garantiza el acceso a siete de cada 10 jóvenes al bachillerato. La tasa neta actual de escolaridad en media ronda el 30%, lejos de la meta de 42%.
salud en aprietos
No solo educación. El gasto en salud, calculado respecto al PIB, demuestra que los fondos invertidos por el Gobierno en esa cartera de Estado tampoco han despegado. Los números indican que desde 2005 hasta la fecha esa asignación no ha crecido más del 0.07% del PIB.
En la gestión presidencial actual, el año en que peor le fue al Ministerio de Salud fue 2007. Ese año la inversión respecto al PIB cayó de un 1.68% a un 1.59%. En 2008 se observa una recuperación; más no así un incremento.
Ese último dato no resulta ni satisfactorio, ni suficiente para los especialistas en salud. El año pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un reproche al Gobierno por tener un gasto público en salud muy “escaso”. Lo hizo en el informe de la Salud en las Américas 2007. Ese estudio concluyó que en el país la mitad del gasto en salud procede del bolsillo de los hogares salvadoreños y no del Estado.
Sumado a la falta de financiamiento, a Salud también le aparece otra piedra en el zapato. Los analistas cuestionan la falta de cumplimiento en el proyecto de reconstrucción de hospitales dañados por el terremoto de 2001. El Ejecutivo extenderá hasta 2010 la reconstrucción de dichos nosocomios, cuando estos debieron ser entregados en 2006.
MARN en PAÑALES
Siempre en materia social, la protección del medio ambiente tampoco se ha llevado la mejor parte. Al Ministerio de Medio Ambiente le ha tocado pasar casi inadvertido dentro del presupuesto general de los últimos cuatro años. Los fondos inyectados a esta cartera de Estado reflejan que la entidad no recibe ni tan siquiera el 1% respecto al PIB. Y siendo un ministerio con bajo presupuesto, también le ha tocado enfrentar la reducción de inversión.
En la actualidad, el gasto en el ramo de medio ambiente respecto al PIB es de 0.037%. En el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ven con preocupación la asignación de recursos que el Gobierno ha dado a la temática medioambiental.
“El presupuesto todavía no es suficiente. Medio Ambiente siempre se ha visto como un tema aislado. En categorías no importante, no necesario”, reflexiona la oficial de medio ambiente del PNUD, Carolina Draikorn.
Analistas aplauden medidas como la gratuidad en los institutos públicos, Fosalud, Red Solidaria y Alianza por la Familia pero el rezago financiero merma los avances.