La supuesta desaparición de unos documentos desató ayer acusaciones entre empleados de la farmacia principal del Hospital de Niños Benjamín Bloom. Cerca de las 8 de la mañana, la jefatura de la unidad culpó a personal —afiliados al Sindicato General de Empleados de Salud (SIGESAL)— de haber hurtado papeles propios de la unidad, no autorizados para ser tomados por los subalternos. Los miembros del sindicato, por su parte, recriminaron a la jefatura desorden administrativo y distribución de productos vencidos a los usuarios del centro médico.
La discusión —que duró poco más de una hora— afectó principalmente la dispensa de medicamentos a los hospitalizados en los diferentes servicios del nosocomio. La consulta externa se mantuvo en funcionamiento.
El choque interno llegó al punto de requerir presencia de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) ante la denuncia de hurto y de agresiones físicas entre los empleados. “Pedí asesoría del jurídico del hospital y me dio instrucciones de esta decisión con la Policía”, argumentó Norma Castro, jefa de farmacia.
Medicamentos existentes
Mario Arévalo, secretario general de SIGESAl, advirtió que sostendrían una reunión con la dirección del nosocomio para comprobar que hay discrepancias entre el informe digital de existencia de medicamentos y el abastecimiento real. “Hay hasta medicinas vencidas, el desorden hace que a la gente se le niegue medicamentos que sí hay”, dijo.
Los empleados de la farmacia aseguran que se ha estado negando la entrega de complementos como el ácido fólico, vitamina C, carbonato de calcio y de antibióticos como cefalosponina, meropenem, dicloxacilina y metronizasol que sí hay en existencia en el hospital.
Ulises Iraheta, director del Bloom, aseguró que escucharía a las partes e investigaría, aunque atribuyó la disputa a problemas personales de los trabajadores.