Cuando el viceministro de Obras Públicas, Carlos Morán, llegó ayer por la mañana a hacer una visita de supervisión de los trabajos en el talud de la residencial Santa Lucía, en Ilopango, se encontró con que los trabajadores ya estaban listos para irse del lugar.
Al preguntarle a uno de los obreros, este adujo que se iban porque hasta la fecha no se les había pagado su salario por las obras aún inconclusas.
Los vecinos de la residencial Santa Lucía confirmaron que los trabajos se habían desarrollado con normalidad, hasta ayer, cuando las personas contratadas para ejecutar las labores de mitigación en la cárcava, que se formó el 5 de agosto pasado en esta residencial, se fueron.
Quienes quedaban del MOP horas después, cerca del mediodía, se contaban con los dedos. Tres miembros de planificación vial continuaban en el diagnóstico abajo de la cárcava. Nadie más.
A esa hora, la propietaria de una de las tiendas de la colonia atendía una llamada telefónica de la persona que le distribuye las tortillas. “Hoy no, ya no me traiga tantas. Se han ido los 25 trabajadores que estaban aquí”, dijo la señora por el auricular. Al colgar, se lamentó porque ya no iba a vender los rimeros de tortillas a los trabajadores. “Estamos fregados”, comentó.
Una cliente que vive cerca de la cárcava dice tener miedo de que llegue a pasar algo peor en la residencial, como que se llegue a ampliar la abertura.
Además, se pudo constatar que las familias que habitaban las casas más cercanas al precipicio, que ahora están a unos siete metros, se mudaron.
Se tocaron puertas. Las casas estaban abandonadas.
Hay malestar entre los vecinos de la residencial Santa Lucía. “No sé cómo pueden dejar de trabajar así por así. Como si no les importara que nos llegue a pasar algo. Si de verdad no les han pagado, están en su derecho de no trabajar más, pero entonces el responsable es el Ministerio de Obras Públicas. Ya tenemos un mes así. Mañana (hoy) cumplimos exactamente un mes. Hay personas que tienen miedo”, reclamó un padre de familia.
Las viviendas de la residencial Santa Lucía, en Ilopango, se ven cada vez más amenazadas, pues el derrumbe sigue cada día en aumento. Desde ayer, ya no hay nadie que se encargue de las obras de mitigación.