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“¡El agua es del pueblo!”

Dos proyectos salvadoreños fueron premiados en Zaragoza, España, por llevar agua potable a las comunidades durante la Expo, una feria mundial del agua que se realizó en esta ciudad española.

Jessica Ávalos
social@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 10/13/2008

Ha excavado, zanjado, sudado, se ha empapado. Ha perforado pozos y colocado tuberías. Y no solo eso, Marina Cabrera también se llenó de callos las manos para instalar las letrinas de su cantón. No es fontanera, tampoco empleada de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA). Es presidenta de una asociación comunitaria que engendró un sistema de agua potable para 13,000 personas en el departamento de Cuscatlán.

Marina encauzó, junto con su comunidad, los tubos de ACOSAMA, que significa Asociación Comunal de Salud, Agua y Medioambiente. Con esa sigla, obtuvieron su personería jurídica en la alcaldía de San Pedro Perulapán. Con la inyección de fondos internacionales, empezaron con 1,400 conexiones. En siete años han duplicado, ahora tienen 2,640. Los cantones La Loma, La Cruz, Buenos Aires y La Flor son algunos de los que están conectados a esa red.

No son profetas en su tierra. En El Salvador, la historia de ACOSAMA es solo una más entre las 2,000 historias de juntas rurales de agua que contabiliza ANDA. Pero esa historia fue vista, oída y aplaudida en la primera semana de septiembre, al otro lado del continente. El proyecto fue presentado como uno de 11 sistemas de agua exitosos de Latinoamérica en la Expo Zaragoza, una feria mundial de agua que reunió a 5.6 millones de visitantes.

La presentación fue el jueves 4 de septiembre. Ese día Marina se puso medias. Vistió un traje de sastre negro y mocasines. Y se moldeó una media cola. Sabía que hablaría en la Expo, un recinto con 125 hectáreas de terreno, diez veces más grande que toda la Feria Internacional de El Salvador.

Así pisó El Faro, uno de los 22 pabellones de la feria o de la ciudad del agua, como muchos le llamaban. El Faro, una estructura de barro, paja y madera, que parece cántaro, fue el lugar que acogió las iniciativas ciudadanas del mundo relacionadas con el agua. Cántaros de colores colgados del techo adornaron el discurso.

Anunciado su nombre, pasó al escenario de aquel anfiteatro. En cinco minutos habló de su sistema. Contó que en ACOSAMA tiene una cuota fija de ocho dólares mensuales, que tienen un medidor por cada familia. Recordó que, antes de ACOSAMA, tenía que caminar hasta 10 kilómetros para llevar el agua de las quebradas a su boca.

“Nosotros no solo distribuimos agua. Estamos construyendo un proyecto integral. Tenemos promotores de salud y de medio ambiente. Además, estamos controlando el derroche y la permanencia del recurso”, expresó.

Ese relato se selló con las imágenes de ACOSAMA. Ante la pupila del público, un tanque blanco, niños corriendo, abundante vegetación, una clínica comunal y un local comunitario construidos gracias a las ganancias.

Marina no voló sola. A Zaragoza también viajó Marta Milagros, mujer de pelo largo, tez morena, estatura media, salvadoreña, también cabecilla de un proyecto comunitario de agua.

La historia de Marta casi calca la de Marina. Pero Marta dijo cosas que no dijo Marina. En la Expo contó que su sistema se llama ACMARDEPLATA, que cada casa tiene su propio medidor y que tienen una cuota fija en la comunidad. Marta asegura que después de la llegada del proyecto al cantón Istagua, siempre en el departamento de Cuscatlán, los índices de enfermedades diarreicas bajaron en un 40%. La principal diferencia entre ACOSAMA y ACMARDEPLATA es que el segundo concretó la iniciativa con la ayuda de la empresa privada.

“Amanco nos financió los materiales con bajos intereses. Lo demás corrió por cuenta de nosotros. Ganó la empresa, ganó la comunidad, ganamos todos”, compartió la mujer.

Marta es otra de las que ejemplifica cómo una comunidad ha sabido convertir en pan la levadura. ACAMARDEPLATA inició con 300 mechas, chorros, y ahora tiene 800 conexiones domiciliares. La gente de Istagua se enorgullece de eso y de mucho más. No solo purifican agua. También tienen su propio sistema de salud y un programa ambiental. Por eso Marta repartió flores en Zaragoza, los pétalos hechos con plástico de envase de gaseosa, al centro un tapón y como tronco una pajilla.

En lo que ella mostró y terminó de describir su obra, un español con canas y con camisa celeste le interrumpió: “¿Y qué pasa con sus gobiernos?”

Mirtha Páez, presidenta de una junta de agua con 6,799 conexiones en Paraguay, tomó la palabra y dio una respuesta: “Realmente, nosotros estamos haciendo lo que nuestros Gobiernos no hacen por nosotros”.

“Nos ven como una amenaza. Piensan que somos una amenaza, a veces hasta competencia. Piensan mal de lo que estamos haciendo”, había comentado Marta un día anterior.

Ese divorcio entre Estado y comunidad del que habla Marta no se vive al otro lado de la frontera de su país. María Luisa Ventura lo testifica. Ella es maestra, también madre de cinco. Y mientras es madre y maestra, administrada un sistema de agua potable llamado JAPOE, en el departamento de Intibucá, Honduras. Ventura sí fue apadrinada por su Gobierno para constituir su sistema.

Instituciones de carácter internacional, relacionadas con el recurso hídrico, se han unido para darle voz a estos divorcios. Fundación Avina, CARE Internacional, Fundación Ecología y de Desarrollo de España (ECODES) conformaron la sociedad Consorcio Agua Clara. Este colectivo es el que seleccionó los 11 proyectos que llegaron a la Expo. A todos los han bautizado como Operadores Locales de Pequeña Escala (OLPES). Según cifras del Consorcio, estos sistemas llevan agua a la boca de más de 4 millones de personas en Latinoamérica.

Estas instituciones consideran que todos esos proyectos son vulnerables por la ausencia de marcos legales en la región. El Salvador debate desde 2001 un anteproyecto que, según los borradores consultados, ni tan siquiera se acordó de darle protagonismo a estas iniciativas.

Una de las personas que ha acompañado la constitución de OLPES en el país amplía ese riesgo. El que habla es Asesor del Programa Multisectorial del Sector del recurso Hídrico de CARE El Salvador, Jonathan Claros.

–¿Qué futuro tienen en El Salvador estos proyectos?

–Algo importante de estos casos es que muestran un abordaje integral que están haciendo en el tema de agua y saneamiento en lo rural. Están haciendo el tema de la protección del recurso, salud preventiva, salud curativa. El caso de Istagua que con un arreglo con el sector privado expandieron su sistema al doble.

–¿ Por qué el Consorcio cree que estos modelos merecen ser replicados?

–La capacidad que tienen estos líderes, con todo y su sencillez, de manejar una responsabilidad tan grande como es prestar un servicio de agua, eso dice muchísimo de las capacidades no exploradas en las comunidades marginadas, excluidas, rurales de El Salvador.

–¿ Qué cree que está haciendo ANDA por estos sistemas?

En ANDA tienen competencia. En Istagua, a solicitud de la municipalidad, andan haciendo estudios hidrogeológicos para meter un sistema paralelo. Sencillamente, es manejo político a nivel local de debilitar la gestión que ellos están haciendo.

-¿ Cree que estos proyectos son vulnerables?

Los dejan a la deriva. No figuran en el actual marco legal. Lo que se ha hecho es que se han adherido ala mecánica que tienen las alcaldías de crear las asociaciones comunales.

La Expo Zaragoza que agasajó estos proyectos inició el 14 de junio y finalizó el pasado 14 de septiembre. “¡El agua es del pueblo, carajo!”, se leyó durante 93 días en uno de los stand de El Faro, donde hablaron Marta, Marina, Mirtha, María Luisa y otros 7 líderes del agua en la región. Hombres y mujeres que han hecho suya esa frase y que han vuelto a sus países para ejemplarizar que los sistemas funcionan con obras y no palabras.

fotos de la prensa/Borman Mármol
Sobre la Expo
Expo se le llama a la Expo Zaragoza 2008, una feria mundial dedicada al agua que se desarrolló en la ciudad del mismo nombre, en España. Se desarrolló del 14 de junio al 14 de septiembre. Es un recinto temático valorado en $962,761 millones.
¿Quiénes participan? La Expo contó con la presencia de más de 100 países. Cada uno con un pabellón, donde expusieron sus proyectos nacionales sobre el recurso. Los pabellones más visitados fueron: Qatar, Marruecos y China. Cada país tuvo un día especial en la Expo. El día de El Salvador fue el 9 de septiembre.

Atractivos Las entradas a la Expo costaron arriba de los $50. Las instalaciones tan grandes no permitían recorrer los 22 pabellones en un solo día. También contaba con espectáculos complementarios, uno de los más vistos fue el de un Iceberg y unos pingüinos. Hubo conciertos, como el de Gloria Stefan, Enrique Bunburi, entre otros.

CIFRAS
2,000
juntas rurales de agua registra ANDA.

40
millones en L.A. con agua comunitaria.

2,640
familias se abastecen de ACOSAMA.