El cierre definitivo del registro electoral arroja que El Salvador tiene 4,226,479 salvadoreños inscritos para emitir su voto en enero y marzo próximos. Pero esta cifra sigue representando una diferencia de 961,458 votantes con respecto a los datos del Censo de Población y Vivienda 2007, donde solo se contabilizan 3,265,021 salvadoreños que poseen Documento Único de Identidad (DUI).
La diferencia entre los inscritos para poder votar también es superior a las 157,461 personas que, según el censo, son mayores de 18 años pero que no tienen DUI.
Esta no es la única inconsistencia. La cantidad de votantes que aparece registrada en algunos municipios no coincide con la cantidad de población que fue censada en esos lugares en 2007, y uno de ellos es el caso de San Isidro Labrador, en Chalatenango (ver nota secundaria).
La encargada de la Dirección de Registro Electoral del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Xiomara Avilés, no tiene una explicación para esa divergencia de datos. Al ser consultada, la funcionaria argumentó que desconoce los datos del censo 2007, aunque los datos están colgados en la página oficial de Censos del Ministerio de Economía y la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC). “No puedo opinar porque no he tenido acceso al censo. Si conociera esos datos, podría contestar”, se excusó.
Además, según los datos proporcionados sobre el Registro Electoral (REL), las autoridades no lograron depurar los 148,254 fallecidos que identificó la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA), a diciembre de 2007. Informes de Iniciativa Social para la Democracia (ISD), una ONG que analiza desde hace más de una década el padrón, detalla que de esos fallecidos identificados por la OEA el TSE depuró desde 2006 a septiembre de este año 58,758 muertos.
JVE investiga los datos
La Junta de Vigilancia Electoral (JVE) ha iniciado una investigación sobre la última depuración que hizo el tribunal del registro para identificar y señalar algún tipo de anomalía. El director actual y también representante del FDR en ese organismo, Julio Marroquín, atribuye diferencias entre censo y registro al flujo de migración interna y externa que tiene el país: “Esas inconsistencias también pueden estar dadas porque la cantidad de personas que sale del país es alta, también porque el registro no ha sido bien depurado y, tercero, porque el censo tiene muchos errores”.
Esa teoría de las inconsistencias en el censo es la misma que usa el presidente del Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN) para justificar la disparidad en las mediciones. Para José Francisco Guerrero, “hay datos en el censo que no se pueden tomar como tan certeros”. “Considero que son mecanismos totalmente diferentes. Un mecanismo de producción de DUI es algo que siempre va a ir en aumento. No podemos hacer la comparación”, insistió.
La ISD da otra lectura del fenómeno; atribuyen el problema de las inconsistencias a la falta de cumplimiento de las 54 recomendaciones surgidas por una auditoría de la OEA. “Las inconsistencias en el registro persisten, porque no hay un cumplimiento total de las recomendaciones. Las dudas en los datos representan un riesgo para los resultados, más si son cerrados”, opinó el director de la ISD, Ramón Villalta.