La llamada “Guerra de las Cien Horas”, que se generó en 1969 entre El Salvador y Honduras, dejó al descubierto la urgente necesidad de resolver el conflicto fronterizo entre ambos países.
Ese litigio por la propiedad de 446 kilómetros cuadrados, que estaban distribuidos en seis sectores (conocidos como “bolsones”), mantuvo a los gobiernos de ambos países sin relaciones diplomáticas por más de una década.
Como parte de los primeros acercamientos para dirimir el conflicto por la línea divisoria, los gobiernos firmaron en el año 1980 en Lima, Perú, el llamado “Tratado General de Paz”.
El 11 de diciembre de 1986, los gobiernos de El Salvador y Honduras decidieron resolver el conflicto bajo las leyes internacionales y es así como ese día presentaron el dilema a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, con sede en Holanda.
Ese tribunal emitió una sentencia, en septiembre de 1992, que otorgó a Honduras el 62 por ciento de los 432 kilómetros en disputa.
El territorio por el que se generó el conflicto fue se ubica en Las Pilas, Arcatao, Citalá, Perquín, Sabanetas, Monteca y la desembocadura del río Goascorán.
El 30 de octubre de 2002, los gobiernos iniciaron el proceso de demarcación en el paso fronterizo de El Poy, en el municipio de Citalá, Chalatenango, y que concluyó ayer en el mismo punto.