Los lavaderos públicos de la 5 de Noviembre se han convertido casi en una especie de patrimonio histórico para la capital, donde decenas de mujeres llegan diariamente a lavar ropa.
Son en total 216 lavaderos que sacan de apuros a muchas mujeres, pero las instalaciones denotan las cicatrices del tiempo.
Durante la campaña proselitista, la ahora alcaldesa Violeta Menjívar anunció que cerraría ese lugar para instalar modernas lavanderías públicas mecanizadas.
“Vamos a eliminar los lavaderos y crearemos lavanderías, para que las amas de casa y los hombres —porque hay algunos que viven solos— puedan ir a dejar la ropa a esas lavanderías mecanizadas y modernas”, anunció el 20 de febrero la entonces aspirante.
Pero 100 días después de su toma de posesión como alcaldesa, las instalaciones de los lavaderos siguen deteriorándose y buena parte del techado que sirve a las mujeres para cubrirse del sol o de la lluvia ha sucumbido y no se vislumbra reparaciones a corto plazo para lo dañado.
El proyecto de las lavanderías tampoco se vislumbra, a pesar de ser prioridad. “Es el primer proyecto que queremos hacer”, prometió Menjívar ese 20 de febrero.