El padre Ricardo Antonio Romero Flores fue considerado por el obispo de la diócesis de Sonsonate, Adolfo Mojica, uno de los religiosos más entregados al trabajo pastoral.
Fue ordenado sacerdote por monseñor Mojica el 25 de marzo de 1995. Inmediatamente de haberse consagrado al sacerdocio, fue enviado a la parroquia de la cooperativa San Isidro, en Izalco.
Posteriormente, fue nombrado párroco de la catedral de la Santísima Trinidad, de la cabecera departamental, donde enfrentó los trabajos de reconstrucción y remodelación del templo, dañado por los terremotos de 2001.
Desde hace un año y medio, era el párroco de la iglesia de Santa Catarina Masahuat.
Romero, junto al resto de sacerdotes de la diócesis de Sonsonate, asistiría ayer a celebrar el cumpleaños número 70 de monseñor Mojica.
“Fue una mala noticia en su cumpleaños que recibió monseñor Mojica en la madrugada”, dijo un padre.
El obispo y los sacerdotes suspendieron un convivio de estudio que tenían programado por tres días luego de recibir la noticia de la muerte de Romero.
El gremio religioso se pronunció porque las autoridades investiguen este crimen.