Cientos de fieles católicos y evangélicos se congregaron ayer para clamar a Dios por un mismo sentir: devolver la tan ansiada paz social al país, ante la espiral de violencia actual.
Por espacio de una hora, el anfiteatro de la Feria Internacional albergó a líderes de ambas iglesias, representantes de los tres poderes del Estado y la comunidad internacional en el país para demostrar que no hay distingos para una solución que beneficie al país y elimine “la montaña de la violencia y la muerte”.
Monseñor Jesús Delgado, miembro de la Comisión de Seguridad Ciudadana, hizo un llamado a la conciencia y la moral para lograr un país más justo en el que se involucren tanto los jóvenes como los adultos desde las esferas donde se encuentren.
Mientras, el pastor Mauricio Navas, también de la comisión, elevó una invocación celestial para “enviar al abismo” los males que aquejan a El Salvador.
En el acto, denominado Día Nacional de Oración por la Paz Social en El Salvador, el presidente de la República, Antonio Saca, depositó la presidencia en las manos del Creador para que sea este el que traiga la paz a todos los salvadoreños y le permita gobernar con sabiduría.