Rafael Cortez
“Recomendamos la reestructuración del equipo de RHESSA”

Clara Villatoro

De visita en el país, el jefe del equipo del Banco Mundial que supervisa cómo el Ministerio de Salud ejecuta los $142.6 millones donados por esa entidad para el proyecto RHESSA prefiere mirar hacia adelante, pero no oculta que hay dudas sobre la gestión.
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 4/3/2007

El peruano Rafael Cortez es el delegado del Banco Mundial que supervisa el préstamo de $142.6 millones aprobado desde diciembre de 2001 para el proyecto de Reconstrucción de Hospitales por Emergencia de los Terremotos y Extensión de los Servicios de Salud (RHESSA).

La semana pasada llegó al país, justo cuando LA PRENSA GRÁFICA hacía público que casi $31,000 de ese empréstito se habían usado para acondicionar y amueblar los despachos del ministro Guillermo Maza y del viceministro Ernesto Navarro, hecho del que dice no estar al tanto.

Más allá de este caso que ya investiga la Corte de Cuentas, deja entrever que los fondos ya no alcanzan para el Hospital de Maternidad, que hubo retrasos en el arranque del proyecto, y que han recomendado reestructurar el equipo que Maza nombró. “Este préstamo deja al banco muchas lecciones aprendidas”, se sincera.

¿Cómo evalúa el Banco Mundial la ejecución de los $142.6 millones que puso a disposición del Ministerio de Salud?

Debo aclarar que para nosotros el proyecto comenzó en 2003. Por lo tanto, esta misión (su presencia en El Salvador hasta el pasado viernes) lo que permite es una evaluación de mediano término. Lo que hemos tratado de evaluar son las metas logradas en relación a los objetivos planteados, y el banco ha registrado, al 28 de febrero, que el proyecto tiene casi $60 millones comprometidos.

¿Comprometidos o ya desembolsados para su ejecución?

Comprometidos, porque en el caso de los hospitales tenemos algunas obras con contratos firmados, pero no todo se ha desembolsado. Se va a gastar con base en un cronograma de trabajo que no se puede acelerar, pero tampoco se puede extender. A la fecha desembolsados son solo $38.3 millones (de los $142.6 millones), pero hace 18 meses no había ni un solo dólar comprometido en hospitales, ni contratos firmados.

Pero desde 2004 ya se estaban pagando sus salarios a un nutrido grupo de personas por coordinar el proyecto y, por lo que usted dice, sin muchos resultados.

En esa época se veía que el proyecto no despegaba. Pero la decisión del banco no está basada en el pobre desempeño de 2004, sino en lo que he mencionado que es más reciente: todo lo ejecutado y lo comprometido. No voy a pintar perlas de este proyecto, pero la decisión ha sido por eso. Claro, si sumas los últimos dos años de actividad, y los otros dos de inactividad evidentemente el resultado no es bueno.

Cuál es el resultado que saca su equipo de esta evaluación media?

Se han logrado las metas de extensión de cobertura, se comenzó la tercera fase de ampliación, y hay unidad de compra que en un futuro permitirá que se dé la continuidad a ese servicio. Tenemos contratos firmados: dos hospitales en construcción y dos más el próximo año. Pero hay retos, en estos momentos hay un proceso de transformación. Debo adelantar que esta misión ha recomendado la reestructuración del equipo RHESSA, ya se ha presentado una línea base de un nuevo organigrama. Habrá un intercambio de asistencia técnica por el lado del banco para asegurar que esos cambios se den.

¿La recomendación se aceptó?

Sí, el ministro firmó la carta de ayuda-memoria en la que se compromete. Económicamente y políticamente, el país no puede pagar el precio de los atrasos en la construcción de los hospitales.

Este proceso de reestructuración, ¿a partir de cuándo comienza?

Será un proceso gradual. No será un cambio drástico, sino la integración de otras personas en la supervisión de obras y también en el lado de adquisiciones.

El ministerio tiene a su disposición los fondos desde mediados de 2003, solo hay dos hospitales en construcción, y parece que no le sorprende demasiado.

El cronograma de obras se estableció en etapas, y en los primeros dos años tendrían que estar tres en construcción. Por tanto, se necesitan dos años más para culminar, aunque el plazo finaliza el 30 de abril de 2006. El éxito o el fracaso de este proyecto en realidad se deberá a la construcción de hospitales, eso es un hecho. En este momento el ministerio no puede darse el lujo de atrasarse ni el 1% en una obra.

Si el éxito está en los hospitales, ¿cómo queda el proyecto si parece que no alcanzarán los fondos para el más importante de los siete, el de Maternidad?

Este proyecto se firmó en 2001. Se armó el presupuesto con los precios de referencia (cálculos), pero el tema de la inflación genera un incremento anual. Esa combinación dejó como resultado que en la medida que iban adjudicándose las obras, quedara muy poco dinero para Maternidad. Uno de los acuerdos es el estudio de factibilidad que permita decir qué es lo mejor para ese edificio y cuánto cuesta. Dependiendo de eso, el ministerio tendrá que enviar una petición a Hacienda para que dé una solución, posiblemente una extensión de la contrapartida.

Se había hablado de otro préstamo como solución...

Es una opción. Si el Gobierno lo considera, puede pedir otro préstamo complementario. Como gerente del proyecto estoy seguro de que si el plan de trabajo se cumple, el Banco Mundial no tendría ningún problema en concederle un préstamos de unos millones más. Pero ahí Hacienda decide.

Pero hay un contrato que dice que el proyecto incluye siete hospitales, no seis. ¿Qué hará el banco si el Gobierno decide no dar ese dinero?

El contrato era por siete hospitales, eso es así. En la carta ayuda-memoria se habla de ese tema, si el ministro no puede hacer cumplir el contrato, tiene que hacer una gestión con Hacienda, y debe mandar la postura oficial del Gobierno respecto al séptimo hospital. Eso deberá ir incluido en la petición formal de extensión de plazo que enviarán en próximas semanas.

¿Cómo ve el Banco Mundial que RHESSA tenga abierto un juicio de cuentas y otro expediente adicional en la Corte de Cuentas?

El tema de las cortes de cuentas el banco lo ve con buenos ojos. Eso complementa nuestros procesos de supervisión. Sé del informe de 2004 que RHESSA no era operativo, pero los últimos dos años es diferente, y entiendo que el equipo ha respondido a todo. Creo que aún hay puntos pendientes por resolver, y el banco esperará ver el resultado final.

En 2003 y 2004, hubo todo un equipo contratado sin mayor generación de resultados. ¿No fue eso un gasto innecesario?

Probablemente, pero esa no fue una decisión del banco, sino del Gobierno. El proyecto no podía estar sin Unidad de Coordinación de Proyecto (UCP), y se creó, pero no estaba previsto lo del retraso de aprobación en la Asamblea.

Pero ese equipo inicial contratado se renovó por completo cuando en junio de 2004 hubo un cambio en el Ejecutivo...

Hay algo que no se puede negar: la conformación de la oficina no fue la más adecuada. La razón por la que se cambió es porque no estaba en las expectativas esperadas. Pero, insisto, esto hay que mirarlo para adelante, es importante por eso ver con buenos ojos de nuevo la reestructura de la oficina, para ver hacia un nuevo trabajo donde ya no podemos pestañear.

Muchos procesos de licitación se siguen postergando...

Las licitaciones se extienden por muchos motivos. A veces se alargan los plazos para que lleguen más ofertantes y garantizar más competitividad. Siempre hay elementos que pueden llegar a dilatar una licitación, la idea es lograr una buena obra con mejor precio.

¿Eso no genera retrasos?

Sí, pero hay un costo-beneficio, porque permite dejar claro un proceso. El otro lado sería que el director de RHESSA decidiera a quién le da la licitación, pero el banco no opera con ese sistema.

¿Cómo justifica el Ministerio de Salud usar RHESSA para pagar carencias en la atención que deberían cubrirse con el presupuesto de la institución?

La preocupación es muy legítima. El componente de fortalecimiento institucional no es tan claro. Hemos visto la situación y hemos conversado con ellos. El equipo va a enviar un plan de adquisiciones, van a tener un programa de desembolso anual. Nada que no esté en esas actividades se puede gastar. Nos hemos sentado para que lo que ha mencionado no ocurra, y se apegue lo más que se pueda al convenio.

Entiendo que bajo ese componente se gastaron $30,000 para el despacho del ministro...

Ese es otro tema. No estoy tan al tanto, pero he pedido que envíen nuevamente las “no objeciones”. Parece que es algo elegible bajo mejoras a la oficina de la unidad coordinadora del proyecto.

¿Aunque sea el despacho?

He visto la no objeción del banco, y fue una solicitud para el tema del traspaso de la nueva oficina de RHESSA que incorporaba adecuaciones y remodelaciones de la casa donde se ubican, básicamente reinstalación. La transferencia se hizo para gastos logísticos.

Pero hay gastos de cortinas por $4,000.

No he visto ese detalle.

¿Ustedes han pedido alguna revisión por eso?

No, ese es un tema de Gobierno. El banco dio esa no objeción para lo que he dicho, porque la solicitud fue algo muy general. Me parece que fue en el momento en que el ministro decidió acercarse al proyecto. Entiendo que parte de esos $30,000 se gastaron donde él está ubicado, pero está en RHESSA.

El ministro tenía su propio despacho a dos cuadras.

Supongo que esa es una decisión política del ministro. El banco dio una no objeción para gastos elegibles para el espacio de RHESSA. Si hay un tema político sobre el traslado es otra cosa.

¿Cómo ve el Banco Mundial el futuro de ese proyecto y qué sabor le deja?

Este préstamo deja la banco muchas lecciones aprendidas. Tanto que hemos cambiado nuestra práctica de supervisión, ahora tenemos una persona que vive aquí en El Salvador, y da su asistencia técnica cuando es requerida y no cada tres meses, como antes.

¿Vendrá más gente a supervisar?

Sí, más especialistas para entrar al detalle fino de los avances realizados. Tenemos una persona de obras civiles a tiempo completo que ya está acá y luego más visitas técnicas financieras.

Los tropiezos han sido entonces en ejecución.

Sí, pero creo que tanto el banco como RHESSA estamos trabajando en eso. Yo espero también que el entorno político se calme.

El banco no dará más de los dos años de plazo para ejecución...

No creo. El compromiso del Gobierno es un pacto de caballeros, y espero que el ministerio responda a la altura de las circunstancias.


Perfil
Cargo:
Rafael Cortez es economista —especializado en Salud— que labora para el Banco Mundial. Supervisa los proyectos asociados al tema en la región centroamericana y el Caribe.

Estudios:
Economía Aplicada en la Universidad de Minnesota e investigación posdoctoral en el Economic Growth Center de la Universidad de Yale , en Estados Unidos.

Claro, si sumas los últimos dos años de actividad, y los otros dos de inactividad, evidentemente el resultado no es bueno.”

   

Si el Gobierno lo considera, puede pedir otro préstamo complementario para reconstruir el Hospital de Maternidad."