Ir tras la noticia para publicarla como tal, es una cosa. Investigar la noticia para hacer reportajes de fondo que describan el panorama completo del tema del que se trata, es periodismo de investigación. En nuestro país esta clase de periodismo palmario es relativamente nueva, pero, hay que admitirlo, se está manejando con profesionalismo, lo que habla muy bien de nuestro periodismo y nuestros periodistas.
El periodismo de investigación cumple con su obligación al denunciar los hechos. Otra cosa es la inhabilidad o falta de voluntad del sistema para perseguir a los culpables y llevarlos a los tribunales para que rindan cuentas.
El periodismo de investigación se distingue en que publica la información sobre hechos ilegales (o inmorales) que afectan el interés público. Esta es una labor compleja, que requiere trabajo en equipo de varios periodistas, expertos en distintas ramas, cuya responsabilidad en conjunto resulta en historias pormenorizadas sobre temas específicos. El periodismo de investigación se ve obstaculizado con frecuencia, porque se le niega, o se le dificulta, al periodista acceso a la información.
Es hasta ahora que se está hablando de una ley de acceso a la información y eso que hay mucha resistencia oficial para promulgarla.
Una buena dosis de ética es necesaria al reportar una investigación, por los peligros que implica reportar con negligencia los hechos del caso, que pueden causar daños irreparables a la reputación de los individuos bajo investigación. La ética obliga a distinguir entre lo correcto e incorrecto con el fin de delatar la conducta inapropiada de funcionarios o personas involucradas en los hechos denunciados. El objetivo no es perjudicar al individuo, sino denunciar el hecho reprochable.
En El Salvador, el periodismo de investigación está contribuyendo a la gobernabilidad del país, aunque algunos sectores del gobierno se hayan librado, hasta ahora, del ojo avizor de la prensa. Aún quedan vestigios de publicaciones marginales cuyo objetivo principal es desacreditar con impunidad; pero, afortunadamente, esa clase de periodismo indigno y censurable está desapareciendo a medida que nuevas concepciones asumen responsabilidad por la conducción de sus medios.
El principal valor del periodismo de investigación en El Salvador es que está contribuyendo a una mayor responsabilidad política. Esto tiene especial importancia si consideramos la incapacidad (o falta de voluntad) de los mecanismos de auditoría establecidos, que son propiedad de partidos políticos, para hacer de ello lo que se les antoje.
La presencia de la prensa y su compromiso de reportar la verdad ha tomado gran importancia. Aun cuando todavía quedan medios que se resisten a denunciar hechos de corrupción, la presencia de aquellos que sí lo hacen obligará a que en el país el periodismo de investigación se institucionalice para beneficio de la ciudadanía.
El periodismo de investigación en El Salvador se ha concentrado mayormente, hasta ahora, en la corrupción gubernamental. Otros campos, como corrupción corporativa o laboral, han sido normalmente evitados, talvez porque no tengan un atractivo popular tan significativo como la primera, con excepción de los casos de instituciones financieras cuyo colapso ha afectado a millares de cuenta habientes.
Las encuestas señalan a la corrupción como una de las principales preocupaciones en el país, lo que sugiere que el periodismo de investigación está teniendo el impacto que se desea, que, a la vez debe de interpretarse como un estímulo para su profundización.
No se debe escapar ningún hecho relevante de ilegalidad o corrupción, no importa de donde venga. Solo de esta forma lograremos erradicar uno de los peores males de nuestra sociedad.
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