Noticias de El Salvador - La Prensa Gráfica
Noticias Nacionales - La Prensa Grafica de El Salvador
Editorial
Necesitamos ordenamiento para progresar

Estamos hablando, desde luego, de ordenamientos y reordenamientos razonables, adecuados a nuestras condiciones nacionales y sobre todo estimulantes de los dinamismos que garanticen el sano crecimiento nacional.


Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 8/7/2008

La falta de una ley de ordenamiento territorial es uno de los vacíos que más se hacen sentir en el ambiente, aunque la conciencia institucional y ciudadana al respecto sea aún muy escasa. Tradicionalmente, ha reinado en el país el desorden en cuanto a lo que cada quien puede hacer en el territorio, con el solo requisito de algunas autorizaciones que se van dando al vaivén de las circunstancias. En la Asamblea Legislativa no ha prosperado hasta la fecha ningún esfuerzo serio para concretar la legislación pertinente. Este es otro caso en que los intereses difusos son más fuertes que las necesidades precisas. Y el tema se vuelve aún más urgente cuando hay ya en el terreno grandes proyectos de desarrollo territorial, que desatan apetitos de toda índole.

Pero éste es sólo un ejemplo de los ordenamientos que estamos necesitando para encauzar debidamente nuestras dinámicas de desarrollo. Y de seguro la situación más dramática se da en el área del transporte colectivo, que es ahora mismo el muestrario perfecto de lo que no hay que hacer ni dejar que se haga en el ámbito de los servicios públicos. Este es un caso bastante más complejo, porque no se podría resolver con una ley: se requiere una reconversión empresarial de raíz así como la reeducación de todo un sistema.

De otra índole, en campos como la salud y la educación también se necesitan ordenamientos modernizadores; e igual en temas como el agua y las disciplinas ambientales. Estamos hablando, desde luego, de ordenamientos y reordenamientos razonables, adecuados a nuestras condiciones nacionales y sobre todo estimulantes de los dinamismos que garanticen el sano crecimiento nacional.

Sin orden no hay desarrollo

Una de las lecciones más elocuentes de la experiencia en todo el mundo es que sin ordenamientos básicos no es posible asegurar ni sostener ningún progreso real. En nuestro país, en este momento, buena parte de la incertidumbre imperante deriva de la inseguridad sobre lo que podría hacer un gobierno de izquierda con las disciplinas ordenadoras que han venido consolidándose sobre todo en lo macroeconómico. Las aventuras ideologizadas y los falsos ensueños revolucionarios lo que en verdad establecen es el desorden más imprevisible, como vemos ahora en países del vecindario centroamericano y latinoamericano.

Si logramos salir con buen pie del inmovilismo autoritario del pasado, y pasar a la construcción de los dinamismos democráticos, sería regresivo entrar en una etapa de imprevisibilidad estructural. Necesitamos conservar el orden, perfeccionándolo y completándolo en lo que el proceso mismo demanda, no sólo para que la democracia pueda continuar desarrollándose sino también, y fundamentalmente, para que la convivencia pacífica arraigue de manera definitiva entre nosotros.

En otras palabras, hay que trabajar con verdadero compromiso en los distintos ordenamientos que necesitamos, para ayudar a prevenir que prosperen las tentaciones de instaurar el desorden bajo el pretexto de corregir males estructurales. Nuestra práctica política, económica y social debe clarificarse al máximo en función del sano desarrollo.