Sin embargo, a pesar de su importancia estratégica y de la considerable oferta natural de agua que posee el país, los problemas de interrupción del ciclo hidrológico (que disminuye la recarga de los acuíferos); contaminación (que reduce la calidad); y las fallas institucionales, expresadas en la ausencia de reglas claras para avanzar a una gestión integrada del agua, hacen que el país viva en “escasez en medio de la abundancia”.

 

El Día Mundial del Agua, promovido por el Programa de Naciones Unidas para el Agua, bajo el lema “Agua limpia para un mundo sano”, es momento propicio para señalar el desafío urgente que el país enfrenta con respecto a la calidad del referido recurso. De acuerdo con el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), solamente el 11% de nuestros ríos son aptos para potabilizar por medios convencionales; 12% son aptos para riego; 3% son aptos para recreación; y cerca del 99% limitan, impiden o no posibilitan el desarrollo de la vida acuática.

 

¿Cuál es el origen de la degradación de estos valiosos recursos? El vertido de aguas negras, sin ningún tratamiento previo, a los principales ríos del país. Por ejemplo, los ríos Suquiapa, Sucio, Agua Caliente, Colón, Acelhuate, Acahuapa y Grande de San Miguel, son utilizados como medios de descarga de las aguas negras generadas en Santa Ana, Zona Agroindustrial de Zapotitán, Armenia, Santa Tecla, San Salvador, San Vicente y San Miguel, respectivamente.

 

Lo anterior genera severos impactos en la salud de los salvadoreños, y por ende, en los esfuerzos por reducir la pobreza. Las afecciones de origen hídrico son la causa de la mayoría de enfermedades en los países en desarrollo y generan costos relacionados con muertes, desnutrición, raquitismo y baja productividad. Naciones Unidas señala que el agua contaminada mata a más personas que la violencia. Además, cerca de 247,150 hogares rurales salvadoreños (48% del total) no tienen acceso real a servicios de agua potable, lo que, aparte de influir en su salud, afecta su educación, ya que el tiempo dedicado a la recolección de agua impide la asistencia de menores de edad a la escuela, especialmente las niñas.

 

Por lo anterior, FUSADES ha propuesto la necesidad urgente de avanzar hacia una gestión integrada del recurso hídrico, que permita, mediante la innovación y eficiencia, conservar y proteger nuestra oferta natural de agua y promover un uso racional del recurso. Esto pasa por crear una Ley General de Aguas, de Agua Potable y Saneamiento y de Ordenamiento Territorial; la implementación de un esquema nacional de instrumentos de mercado para disminuir la contaminación; y la aplicación efectiva de la legislación ambiental vigente, entre otras propuestas.

 

Son valiosos los esfuerzos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales tendientes a elaborar y consultar su plan estratégico, establecer una Dirección de Gestión Integrada de Recursos Hídricos y Ordenamiento Ambiental del Territorio, crear el Observatorio del Agua, y llevar a consulta la construcción de una agenda hídrica; sin embargo, es urgente pasar de la planificación y las consultas a la acción concreta de política pública.