El Salvador en pocos años brotaron en el ciberespacio docenas de blogs y varios periódicos electrónicos, muchos de ellos de carácter serio y calidad excelente. Los hay también que no son serios ni excelentes, pero ellos también reclaman su espacio y tienen lectores que disfrutan de las publicaciones.

A la par del nuevo medio de comunicación se creó una nueva disciplina de periodismo, el periodismo social, cuya membresía está compuesta, en ciertos casos, por periodistas profesionales y en mayor proporción por periodistas improvisados. Ambas instancias comparten el propósito de comunicar opinión y de abrir un espacio a millares de lectores anónimos que antes nunca habían tenido una caja de resonancia donde hacer escuchar sus opiniones.

La comunidad salvadoreña, propagada por el mundo, está hoy informada instantáneamente de lo que sucede en su país no importa si están en Australia, Japón, Nueva York, Alaska o Pakistán.

Esta es una revolución en la que se desenvuelve el hombre contemporáneo que se caracteriza porque todo aquel que tenga acceso a internet tiene a su alcance información de toda clase y de muchas fuentes.

 

No es difícil imaginarse lo que este medio será en los próximos años, cuando desde hoy se habla de una computadora para cada alumno. Cierto, esto está aún muy lejos pero la accesibilidad al medio se acelera con vertiginosa velocidad.

Por otra parte, existen otros elementos que vale la pena destacar para confirmar la presencia de una real revolución en el área de tecnologías de información y comunicación. El correo electrónico, las opciones de chat y más recientes las redes sociales y el Twitter que permiten a millones de personas estar en constante e instantánea comunicación que facilita no solo la interacción social sino que agiliza los negocios que hoy rivalizan en velocidad con las transacciones bursátiles en las grandes bolsas del mundo.

Aparentemente nos hemos desviado un poco del propósito de este artículo que es promover el valor de la comunicación social y nos hemos concentrado más en el medio que el propósito.

Para resaltar su importancia solo es necesario citar algunos ejemplos de hechos que no hubieran ocurrido con la misma intensidad, si no hubiera sido por la comunicación social.

La ansiedad y repudio ciudadano por la deplorable violación y asesinato de Katya Miranda; la indignación nacional cuando los diputados dispusieron aumentarse los salarios; la contaminación del plomo en el caso de Baterías Record; la oposición popular a la explotación de las minas de oro; el interés en temas políticos en general; la cobertura y participación en la campaña electoral pasada y tantos otros, son ejemplo de la influencia y penetración de la comunicación social y de la libertad de expresión que esta provoca.

Nosotros, en nuestro modesto medio Conversaciones con Netorivas, nos sentimos orgullosos de ser parte de este novedoso y útil mundo, desde nuestro compromiso de mantenernos dentro de ciertas normas éticas que hemos adoptado como elemento moderador de nuestras publicaciones.

Lea este mismo tema más desarrollado, hoy en mi blog: http://blog.netorivas.net