El GOES pretende construir las bases de un “piso social”, siguiendo el ciclo de vida del ser humano (niños, jóvenes, mujeres cabeza de hogar y adultos mayores). Entre los objetivos de desarrollo humano que se persiguen están: (1) mejorar los ingresos de la población más vulnerable, y (2) ofrecer oportunidades de inserción laboral. Para ello, el GOES implementa programas tales como Comunidades Solidarias Rurales y Urbanas.

 

En este contexto, el FISDL ha entregado en concepto de pensión básica $1,264,800 a 6,500 personas mayores de 70 años en 32 municipios. Se mejora la matrícula y asistencia a la escuela por medio del bono para la educación. Se aumenta la atención materno-infantil con el bono para la salud. En suma, el apoyo económico dado en el último año supera los $14.5 millones. Por otra parte, el FISDL está comenzando a atender la demanda de ingreso y capacitación a jóvenes de áreas urbanas. La meta de inversión social en los próximos años es de varias decenas de millones de dólares.

Al respecto, surgen dos preguntas: ¿Cómo invierten los beneficiarios ese dinero en sus municipios? ¿Cómo se dinamizan las economías locales con estos fondos frescos? Estas interrogantes son relevantes porque pareciera ser que estos fondos circulan muy poco al interior de los municipios y comunidades beneficiarias. Esta reflexión surge debido a que el FISDL entrega dichos bonos contratando los servicios de la banca internacional; además, el día en que se entrega el apoyo económico, acuden grandes empresas –a la plaza principal de los municipios– a venderles comida chatarra a las familias pobres, entre otras cosas. Es decir, la forma en que se hacen las transferencias monetarias a los pobres es una operación costosa y sin favorecer la rotación del capital al interior de sus localidades. ¿Qué se puede hacer? Innovar.

El FISDL podría abrir una cuenta electrónica en una plataforma de pago para cada beneficiario y acreditar en cada cuenta un “monedero electrónico”. De esta forma, la hacienda pública se ahorraría la intermediación bancaria y el pago de comisiones. Asimismo, se podría crear un administrador local para promocionar las operaciones comerciales en cada municipio. Los beneficiarios (jóvenes, madres y adultos mayores) podrían usar el saldo disponible para adquirir productos y servicios en los establecimientos locales. Es decir, esta alternativa monetaria ayudaría a que cada dólar entregado a los beneficiarios se invirtiera en negocios locales (tiendas, farmacias, comedores, etc). Los pagos se registrarían por vía electrónica (usando celulares) y serían acreditados en la cuenta de los establecimientos de cada municipio.

Es una propuesta ganar-ganar. La tecnología existe (STRO). La entrega de bonos sería más segura y a menor costo, se crearían circuitos económicos locales y se fortalecería el tejido social territorial. Los beneficiarios tendrían libertad de decidir sobre el uso del bono recibido dentro de la red local de negocios afiliados. Las micro y pequeñas empresas participantes venderían más a través de la generación de un medio de pago local.