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Irse a la huelga se encuentra hasta el tope en nuestra querida Patria, no importando las “consecuencias o daños” que resultaren, no existe en los dirigentes sindicales sentido de humanidad, porque no les importa la magnitud de los daños que causen.

Cada cierre de hospitales y de unidades de salud del Seguro Social, los daños, además de ser irreparables son cuantiosos, que hasta la fecha nadie se ha atrevido a cuantificar.

Trataré de dimensionar lo grave e inhumano que es cerrar un hospital o una unidad de salud del sistema del Seguro Social, ya que este hecho no tiene nombre, no encontramos ni cómo mencionarlo, ya que en ninguna otra parte del planeta se permite realizar semejante “monstruosidad”.

En artículo anterior expusimos los artículos del Código de Trabajo, que contienen en forma muy clara disposiciones para que los hospitales sean tomados como “templos de salud” y dan todas las facilidades para que estén abiertos día y noche, con horarios corridos los 365 días, lo que viene a ser un servicio. Además tienen “servicios de emergencias” para atender toda clase de emergencias, ya que lo importante es rescatar y salvar vidas, de cualquier forma como se reciba el paciente.

Esto puede indicar ser toda una señal de lo importante, necesario y de primerísima necesidad lo que es tener abierto, funcionando los 365 días un hospital. ¿Cuán importante es tener funcionando un hospital? Que funcione, que salve vidas. Esa es su función, para eso son creados. Jamás que se cierren al antojo de unos deshumanizados a los que jamás se les debería permitir que gente sin conciencia llegue a ocupar plazas relacionadas con su funcionamiento.

Entre los daños irreparables se encuentra en primer lugar el de todos los que fallezcan a consecuencia de no recibir atención médica, ni la medicina oportuna. La vida humana no tiene precio y una vida que haya fallecido por esa causa es irreparable.

Las citas que no se pudieron atender son miles de miles en la red hospitalaria, siendo un buen porcentaje de enfermedades delicadas, que al no ser atendidos, el cuadro del paciente se desmejora al grado que muchos no pudieron restablecerse.

Señores sindicalistas: con la salud no se juega y hay enfermedades y tratamientos que no pueden esperar y dejar el tratamiento es fatal.

Las operaciones señaladas que se verificarían los días que estuvo cerrado el hospital son miles de miles. Algunas ya no se ejecutan porque la condición del enfermo no lo permite. También en este rubro los daños son irreparables pues muchos están al borde de la muerte, por no haber sido operados oportunamente cuando tenían señalado el día de su intervención.

Los medicamentos que se iban a despachar en las distintas farmacias que tiene en los hospitales del ISSS no se pudieron entregar por estar ilegalmente cerrado el hospital.

¿Cuántos afiliados no pudieron obtener su medicamento por el cierre? ¿Cuánto se empeorará su tratamiento por no haber recibido sus medicinas? Esto también es irreparable.

¡Cuánto mal se hace a los afiliados por el cierre, si sumamos todo lo que ha dañado, empeorado, hasta llegar a la muerte por falta de atención médica, por falta de servicios médicos! ¿Con cuánto y en qué forma, señores líderes sindicalistas, piensan reparar todo el daño que han cometido con los cierres ilegales de hospitales?