En ese proceso metamorfósico muchas fincas se transformaron en colonias y zonas residenciales, manteniendo su nombre original, como La Esperanza, La Rábida, Zacamil, Guadalupe, Concepción, El Refugio.

La nomenclatura inicial era sencilla: las calles colocadas de oriente a poniente y las avenidas de norte a sur. Algunas arterias eran conocidas con los nombres: Calle de la Amargura (6.ª), por donde transitan, hasta la fecha, las procesiones del Santo Entierro; Calle del Cabildo (4.ª), frente a la Plaza Libertad; Calle de Santo Domingo (2.ª); Calle del Monte del Añil (Delgado-Arce); Calle de la Presentación (1.ª); Calle del Olvido (3.ª), cruzada por los mercados Emporium y Mundial y antigua Lotería Nacional de Beneficencia.

Existían, en ese tiempo, los barrios El Calvario, Candelaria, La Vega, también conocido como Remedios; El Terrenate, hoy San Esteban; La Ronda (Concepción), San José, Santa Lucía. La plazuela San José se llamaba La Presentación. El pasaje Montalvo era conocido como callejuela de Santa Lucía. La calle que conducía a los baños La Chacra se le denominaba La Sangre de Cristo. La parte situada al sur del Palo Verde recibía el nombre de La Aldea.

Vía de mucho movimiento era la Independencia (aunque esa calle se mantiene como avenida por la tradición; similar a otros casos). Era muy transitada la de la Universidad, la cual desembocaba en el colegio La Asunción. Existía una calle rumbo a Mejicanos llamada de Marte o “pila seca” porque nunca tuvo agua.

Algunas arterias, ante la falta de nominación, se les detallaba: de la casa de tal persona a otra sumamente conocida y así se registraban las propiedades.

La nomenclatura (nomenclátor o nomenclador) inicial de San Salvador es de origen español con aplicación cartesiana; en Europa y otros países funcionan los ejes radiales; en Francia rige un sistema de espiral. En la metrópoli cuscatleca la numeración de calles se da con cifras pares e impares, según la posición cardinal.

La alcaldía está autorizada para nominar o cambiar nombres, previa evaluación. Anteriormente, pretendió dividir la comprensión por zonas; más que todo con finalidad postal; en la actualidad presta sus servicios a través de siete distritos.

Ante algunas interrogantes en torno al tema, como saber la razón por la cual una vía se bifurca en su circulación; ejemplo: la 6.ª-10.ª o 3.ª-5.ª, Catastro responde que se debe a sinuosidades de las arterias u obstáculos en su recorrido. Ello genera confusión en las prolongaciones. Respecto a la repetición de nombres de colonias o residenciales –problema para la correspondencia– afirma que se da porque los constructores las nombran a su antojo, incluyendo calles interiores.

Ante esto, consideramos que la alcaldía tiene que realizar una revisión de las regulaciones del Catastro y, de ser posible, aplicar innovaciones existentes en países de avanzada. Y prohibir la publicidad, abusivamente colocada, recientemente, en los espacios de las aceras que sirven para orientar a la población.