El pasado 31 de mayo, el presidente Obama proclamó junio de 2011 como el mes del orgullo de las personas Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgénero (LGBT).

“La historia de la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transexual de Estados Unidos”, dice la proclamación del presidente, “es la historia de nuestros padres e hijos, de nuestras madres e hijas, de amigos y vecinos que continúan la tarea de hacer de nuestro país una unión más perfecta”.

En Estados Unidos, el mes de junio es reconocido como el mes del orgullo Gay, tiempo en que la comunidad LGBT celebra su identidad a lo largo del país, por medio de desfiles, festivales y campañas educativas.

Cuando se le preguntó al congresista Barney Frank, quien es abiertamente gay, ¿por qué habrían de estar orgullosos de una característica natural e innata en las personas?, respondió: “Estamos orgullosos de hacerle frente al odio, al prejuicio y a la violencia; especialmente cuando resulta tan difícil ponerte de pie y decir: ‘Este soy yo’. El hacerlo debería llenarnos de orgullo”.

Nadie debería ser sujeto de agresiones en razón de quién es o a quién ama. La homofobia y la hostilidad brutal que acarrean suelen basarse en la falta de comprensión sobre lo que verdaderamente significa ser homosexual o transgénero. Para evitar las percepciones negativas, debemos trabajar en conjunto, con educación y apoyo a quienes se enfrentan a los que promueven el odio.

Hace un año, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, sostuvo con gran pasión: “Los derechos gay son Derechos Humanos”. Asimismo, pensamos que la gente no puede ser excluida de los derechos en virtud de su orientación o preferencia sexual. Por eso, Estados Unidos continuará apoyando la eliminación alrededor del mundo de la violencia y la discriminación basadas en la orientación sexual.

El pasado mes de marzo, durante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, Estados Unidos y El Salvador, junto a 83 países más, firmaron la declaración para la eliminación de la violencia en contra de la comunidad LGBT; y en mayo de 2010, el presidente Funes firmó el decreto 56, el cual prohíbe toda forma de discriminación por el gobierno de El Salvador por razones de orientación o identidad sexual. Aplaudo los esfuerzos del gobierno salvadoreño a favor de los derechos de la comunidad LGBT tanto a escala nacional como internacional.

Sin embargo, la responsabilidad no solo recae en los gobiernos; cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de contribuir, ya sea confrontando la intimidación o la violencia cuando la presenciamos en nuestras escuelas o lugares de trabajo, o ayudando a informar a nuestros vecinos y amigos sobre lo que significa ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero. A medida que nuestras naciones progresan, también experimentamos una transformación continua con respecto a lo que significa ser ciudadano en una sociedad democrática. Juntos, gobiernos e individuos podemos trabajar para romper el ciclo de violencia y discriminación.

Es la responsabilidad de cada generación llevar nuestras naciones más cerca de cumplir la promesa de igualdad. El progreso requiere tiempo, pero la historia está de nuestro lado cuando nos unimos para exigir la eliminación de los prejuicios dondequiera que existan y para celebrar la gran diversidad de las Américas.